lunes, 21 de octubre de 2013

ENTRE ÁNGELES Y DEMONIOS

"Te has perdido un programa aburridísimo sobre Auswitch. Unas espantosas escenas de archivo y unos intelectuales desconcertados… hablando de su perplejidad sobre la matanza sistemática de millones. La única razón por la que no han podido contestar a… cómo ha podido ocurrir eso, es que esa no es la pregunta. Conociendo a los humanos, la pregunta es por qué no ocurre más a menudo. Aunque ocurre de forma más sutil." (Diálogo de la película "Hannah y sus hermanas" de Woody Allen)


Es una pregunta recurrente que aún resuena en nuestras conciencias. Nadie encuentra una respuesta, satisfactoriamente moral, sobre lo que sucedió durante la segunda guerra mundial en los campos de exterminio. No se trata de un tema excluyente de los horrores cometidos durante la trágica contienda, que fueron muchos y variados, desde los bombardeos sistemáticos de la población civil, las atrocidades cometidas por los japoneses, que incluyeron el canibalismo, hasta el lanzamiento de dos bombas atómicas, todo un muestrario de comportamiento salvaje y lucha primaria desprovisto de cualquier atisbo de humanidad. Quizás puede que nos conmueva algo más el exterminio racial, porque se produce en el seno de una sociedad aparentemente normalizada, que provocó en su ejecución la colaboración de un buen número de actores con papeles variados y matizados. Para que en un grupo humano, pueblo o nación transcurran estas tropelías de consecuencias devastadoras se necesitan tres tipos de comportamiento. Una parte de esa sociedad se mostrará dispuesta a la colaboración de forma ordenada y disciplinada. Habrá incluso quien esté dispuesto a llegar más allá de sus mínimas obligaciones. Parece que, en este tipo de situaciones extremas, surgen también individuos extremos, imbéciles morales que serán capaces de explotar toda su faceta de maldad al servicio de una causa, sujetos que afloran alrededor del horror y que se desarrollan con la impunidad de las circunstancias que les son favorables. Me imagino que, para este tipo de psicópatas, los campos de concentración debieron ser como una especie de parque de atracciones donde dar rienda suelta a sus más bajos instintos. Una situación de clara anomalía moral en el que todo está al revés. Otro sector de la población se mostrará reacia y combativa. Son los que se enfrentan a la injusticia que su capacidad intelectual y moral no puede aceptar. Ponen en riesgo sus vidas porque les resulta imposible comulgar con el terror. Después, en medio de ambos bandos, se sitúa la mayoría, los que no hacen nada, los que miran hacia otro lado, los que, tal y como se decía en la película "Vencedores o vencidos", se muestran ciegos, sordos y mudos. El miedo, la prudencia, la indiferencia les gobierna, en algunas veces de forma comprensible y, en otras tantas, injustificable a nivel global.

Dicen que la cara es el espejo del alma y, aunque siempre no es así,  se podría aplicar a la imagen superior. Si les pidiese que adivinaran dónde se esconde el ángel y el demonio respectivamente, estoy seguro de que acertarían plenamente si se dejan llevar por las apariencias. La mujer de la izquierda es Irena Sendler, también conocida como el Ángel de Gueto de Varsovia, y su historia merece todo el reconocimiento posible. Cuando los alemanes ocuparon Polonia trabajaba de enfermera para los servicios sociales. Aunque era católica tenía un gran aprecio por los judíos, ya que su padre había ejercido la medicina sin ningún tipo de prejuicio hacia ellos, de tal forma que cuando éste murió se encargaron de costear los estudios de la joven Irena. Angustiada por el tratamiento de los nazis hacia los judíos, confinados en el Gueto, no tardó mucho en percatarse del destino trágico que les aguardaba. Pronto entró a formar parte de la organización clandestina Zegota, con el nombre en clave de "Jolanta". Haciéndose pasar por judía se ofreció a sacar a todos los niños que pudiera para salvarlos de una muerte segura, tantos como 2.500 que escondía en ambulancias, bolsas de basura, cajas de madera, entre la leña e incluso en ataúdes. Al mismo tiempo llevaba un concienzudo registro de sus nombres y orígenes para que su memoria no se perdiera jamás entre los horrores de la guerra. Tomó la precaución de ocultar sus archivos enterrándolos en el jardín de una vecina. En 1943 fue detenida por la Gestapo, que, después de un interrogatorio infructuoso en la que Irena se negó a delatar a sus compañeros, a pesar de numerosas torturas, se le condenó a muerte. Cuando un soldado alemán la escoltaba para su último interrogatorio, le dejó escapar, gritándole en polaco que corriera sin mirar atrás. Probablemente, Irena pensó que era un ángel, aunque no tanto, ya que había sido sobornado por la organización Zegota para que la ayudará a escapar. Una vez terminada la guerra, pudo recuperar sus registros, comprobando que la mayoría de los padres de aquellos niños habían sido exterminados en los campos de concentración del Tercer Reich.
Como buena luchadora e inconformista, tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial,  no fueron pocos los problemas que tuvo con el nuevo orden comunista de Polonia y su policía secreta. Reacia a los homenajes, sobre todo a los tardíos que confesaba le dejaban exhausta, fue nominada al Premio Nobel de la Paz en 2007, aunque el galardón fue a manos de Al Gore, cuya lucha por el medio ambiente entraña mucho más riesgo del que nuestra protagonista pudo sufrir en manos de los nazis. No obstante, en 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las naciones y, en su país de origen se le concedió las más alta condecoración polaca, la Orden del Águila Blanca. Falleció en el año 2008 a los 98 años de edad y en su anciano rostro aún se adivinaba ese halo de bondad imperecedero.

 "La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad."

Irma Grese, la conocida " Perra de Belsen" junto a uno de sus amantes, Josef Kramer, apodado "La bestia de Belsen". En la foto faltaría otro hombre en su vida, el Ángel de la muerte, también conocido como Josef Mengele.

Y ahora llega el diablo. A Irma Grese se le intuía cierta perversión desde niña. A los quince años, y después del suicidio de su madre, abandonó la escuela, en la que no encontraba demasiada inspiración, e ingresó en la rama femenina de las Juventudes Hitlerianas. Su padre montó en cólera cuando la vio por primera vez ataviada con el uniforme reglamentario de su nueva filiación ideológica, echándola inmediatamente de su casa. Ella tomó las oportunas medidas y no cedió hasta que pudo ver a su padre en la cárcel, quien tampoco pudo evitar que en 1942 se incorporara a las filas de la SS y que, tan sólo un año después, entrara a formar parte como guardia femenina del campo de concentración de Auschwitz. Ese sería el inicio de una corta pero determinante carrera de Irma, que pasó a ejercer su particular disciplina en otros lugares de exterminio como Ravensbrück o Bergen-Belsen. Armada de botas, látigo y pistola comenzó con sus innumerables perversiones, una galería del horror difícil de soportar. Hacía que sus perros atacasen a las prisioneras y que las devoraran sin pestañear. Tenía la deferencia de convertir a las más jóvenes en sus amantes para después conducirlas a los hornos crematorios. Otras eran azotadas en sus pechos hasta descarnarlas. Para las embarazadas les tenía preparadas otra clase horror, les ataba las piernas juntas en el parto y observaba con especial saña su muerte. Siempre que se detallan estos comportamientos abyectos, sea en un texto, documental o película, uno tiene la sensación de irrealidad, como si tal espanto no fuera sino una pesadilla del subconsciente, de un mundo terriblemente onírico, no podemos creer que un ser humano pueda ser capaz de semejante enajenación de sus valores más elementales.

Cuando fue apresada por los aliados, los testimonios y acusaciones sobre Irma Grese, también apodada como "La bella bestia", fueron innumerables:
  
-Hacer que los perros devoren a prisioneras desnutridas y exhaustas.  
-Azotar los senos de las prisioneras “bien dotadas” para que se les infecten las heridas y ella se excite en la operación de extirpación sin anestesia.

-Tener aventuras bisexuales y, en los últimos tiempos, varios romances lésbicos con internas.

-Obligar a los internos a hacer flexiones por horas, dando latigazos al que paraba.

-Golpear sádicamente a los internos.

-Hacer formar durante horas a los internos, llevando piedras pesadas en sus cabezas.

-Ser una de las personas responsables, en Auschwitz, de seleccionar presos para las cámaras de gas.

-Haber sido responsable, durante su estancia en el Comando de Castigo, de al menos 30 muertes diarias.

Naturalmente negó todos los cargos, amparándose en el nauseabundo concepto del deber cumplido, disculpa utilizada por muchos criminales de guerra. El 13 de diciembre de 1945 fue ahorcada, siendo sus últimas palabras "Rápido". Estoy seguro que el verdugo no tardó en complacerla. 


"No hay ningún nazi en Alemania, ¿no lo sabía usted, juez? Los esquimales invadieron Alemania y se apoderaron de ella. No fue culpa de los alemanes, no. Fueron esos malditos esquimales"
(Richard Widmark en "Vencedores o vencidos")



31 comentarios:

  1. Tu artículo me ha llevado a "Guardianas nazis" de Mónica González Álvarez. La primera vez que escuché hablar de "La rosa de Auswitchz" fue en un progrmaa de "Documentos TV" que se dedicaba a hablar de su sádica personalidad. La respuesta a tanta maldad? Pues, una buena respuesta es la que da Woody Allen y que has incluído al comienzo del post. Y la frase de Richar Widmarkl es también para enmarcarla. Abrazos Cahiers.

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    1. Esa película, "Vencedores o vencidos", está repleta de frases para analizar y diseccionar, lo cierto es que hay materia de estudio.
      Abrazos.

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  2. De pequeño te pueden enseñar a odiar a los judios, los negros o los pelirrojos de tal manera que no te cuestiones si lo que estás haciendo está bien o mal. Eso puedo entenderlo.
    Pero no comprenderé nunca a la gente que disfruta con la tortura y el sufrimiento ajeno. Eso es algo que no se puede enseñar creo yo, se debe llevar dentro ese tipo de maldad.

    PD: Irena Sendler está a la izquierda ;)

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    1. Eso es un hecho evidente, como se decía en otra película, "Arde Mississippi", nadie nace odiando, se te inculca desde pequeño, en el hogar, en la escuela, en todas partes se respira ese odio. Y del odio a la violencia hay un paso muy pequeño.
      Pues menudo fallo, Doctora, con eso de la izquierda y derecha. Gracias por el aviso.

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  3. A Sendler la dediqué hace poco una entrada, muchas veces se dice que la cara es el espejo del alma y en esta ocasión sin duda es así, porque su cara emana bondad por todas partes, una heroína anónima, lo que en mi impresión le da mucho más valor a lo que hizo.

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    1. Sobre todo de anciana emana una ternura inequívoca, de una vida vivida y de un deber cumplido.

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  4. Ya te ha dicho Doctora. Irene está a la izquierda, que me has tenido desquiciada medio relato.
    Dentro del horror es un tema apasionante tratar de estudiar sociologicamente lo que ocurre cuando las barreras de la civilización caen y que facilmente nos podemos convertir en bestias.
    Ocurre además que se dan las circunstancias para que las mentes enfermas puedan desarrollarse plenamente y campar a sus anchas, es terrorífico pensarlo.
    El verdugo de Irma justamente lo que debió haber hecho era tardar en complacerla, y darle a probar su propia medicina, me sale a mí también la vena cruel.
    Besos, Pepe

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    1. Ostras, el fallo ha sido terrible, será por eso de que hoy no hay diferencias entre la izquierda y la derecha. Aunque aquí si que las hay y considerables. Es cierto que muchos de los carniceros de aquel horror tuvieron el privilegio de una muerte rápida. Una cadena perpetua sin acomodos hubiera sido quizás más justo. Una vida entera para reflexionar y buscar un arrepentimiento que quedaría corto en todo caso.
      Saludos.

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  5. Esa cita de Woody me encanta ( http://safarinocturno.blogspot.com.es/2009/11/la-pregunta-es-erronea.html) Por desgracia, creo que el personaje que la dice tiene mucha razón. Joder, que le dieran el Nobel a Al Gore en lugar de a Irena como cuentas...Sin comentarios... Por cierto, su cita me encanta también. Y afortunadamente, creo que así es como debería ser.
    Y sobre la otra. Joder..
    Buena entrada. Reconozco que me he liado un poco con lo de la derecha y la izquierda en las fotos (el rostro agresivo de Irma para mí está en la derecha, ¿no?)
    Un saludo.

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    1. Lo de Al Gore me imagino que sería porque fue en un momento de mucha propaganda y lo mediático le ganó el pulso a la historia. Menuda metedura de pata con las fotos, podría salvarme argumentado que les había puesto a prueba para ver si descubrían el engaño, pero ha sido un error de lo más tonto.
      Saludos

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  6. Al parecer según un personaje de W. Wilder en 1,2,3, todos estaban en el Metro.

    Curiosa película la que vi el otro día, "La zona gris" de Tim Blake 2001. Es otra vuelta a la tuerca sobre el tema. Prisioneros judíos cooperando en Auschwitz con los nazis en las duchas y los crematorios, hechos reales, los remordimientos, la angustia, los privilegios de los que gozan (licores y comilonas) durante tres meses antes de ser gasificados, nos llevan al límite de la amargura y el desespero por vivir ni que sea un día más, rotundo testimonio no muy aireado por razones obvias.
    Como bien dices, ángeles, demonios, verdugos y víctimas, un post para reflexionar.

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    1. Ese es otro hecho a tener en cuenta, dónde se encuentran los límites de la supervivencia, si cualquier cosa vale, incluso colaborar con el diablo.

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  7. Impresionantes historias ambas, Pepe, las que, a través de tu habilidad al redactar, nos llegan hasta lo más profundo del alma, cada una de ellas en obvios sentidos opuestos.
    Admirable lo de Irena Sendler, terrorífico lo de Irma Grese (los métodos de torturas descriptos me hicieron recordar a los redactados en el libro «Nunca Más», que relata los horrores llevados adelante por el gobierno dictatorial de mi país, Argentina, entre los años 1976 y 1983... muy fuertes, macabros, truculentos, pero, aunque parezca increíble, todos reales).
    Te felicito, excelente crónica.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias, amigo Juan, y tal como lo cuenta es terrible como estos terribles depredadores humanos se pegan a los regímenes dictatoriales, como sanguijuelas sedientas de sangre. El horror no tiene límites en la raza humana.
      Saludos.

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  8. Recuerdo ese diálogo de "Hanna y sus hermanas", creo que lo decía Max Von Sydow.
    La siniestra biografía de Grese me ha recordado la de Ilse Koch, la guardiana de Buchenwald que tenía en su despacho una lámpara con la pantalla hecha con piel humana. De hecho pensé al principio que eran la misma persona. En cierto modo lo eran, demonios convertidos en personas o al revés.
    Saludos. Borgo.

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    1. En efecto, lo decía un descreído y aislado socialmente Max Von Sydow. Grese no fue, por desgracia, la única en perpetrar semejantes desmanes, hay toda una galería del horror digna de estudio. Eso es lo inaudito, cómo es posible que tantos estén dispuestos a tales aberraciones.
      Saludos.

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  9. La espeluznante vida de la bella Irma, no precisamente "la dulce", me recuerda a una trilogía de películas bizarras protagonizadas por la pechugona Dyanne Thorne. Se trata de "Ilsa, la loba de las SS", veo demasiadas similitudes entre ambas historias, solo que cambia el modelo de la psicópata nazi sanguinaria, esta otra se llamaba Ilse Koch.
    Saludos.

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    1. Evidentemente sirvió de inspiración para muchas películas de aquellas llamadas "S", cuya máxima representante podría ser "El portero de noche".

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  10. Desgraciadamente no son hechos extraordinarios en la historia de la humanidad, por poco que te molestes en buscar la lista se hace interminable, las purgas estalinistas en la Unión Soviética, el genocidio en la Camboya de los Jemer rojos, las matanzas y exterminio de tutsis por hutus, la limpieza étnica de musulmanes bosnios por serbios y croatas, etc. etc. etc.

    El hombre siempre será igual, jamás cambiará, nos hemos esforzado tanto por crear una sociedad equitativa, donde no hubiera nada que envidiar al vecino, pero siempre hay algo que envidiar, una sonrisa, una amistad, algo que uno no tiene y de lo que quiere apropiarse, en este mundo, incluso en el soviético, siempre habrá ricos y pobres, gente con esperanza y desesperados, ricos de amor y pobres de amor.

    De la película: Enemigo a las puertas.

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    1. Sin duda, en cada genocidio, en cada exterminio surge la mano ejecutora dispuesta a llegar más allá del horror. Me acuerdo, ahora que menciona las purgas estalinistas, a Lavrenti Beria, apodado el Terrible, pero en cada lugar y momento surgen siniestras figuras. Lo que nos horroriza es que la vida cotidiana parece estar muy lejos de todo ese espanto, cuando en realidad, ese mal se esconde agazapado entre la intolerancia y la violencia.
      Gracias por pasar y comentar.

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  11. Hay maldad en el ser humano, está claro, y cuando las circunstancias favorecen (circunstancias que parecen más accidentes que otra cosa, como en el caso del nazismo) que la maldad se retroalimente con mentiras todo rastro de civilización y humanidad desaparece.
    Irene Sendler se merecería otra película, como Schindler. Hubo casos similares en la guerra. Había oído hablar de un embajador o cónsul español en un país del este que ayudó a judíos. No sé muy bien de quién se trata, pero ahí está otro héroe. En el caso de Schindler al parecer no fue tanto por altruismo y humanidad sino por interés: los judíos eran mano de obra barata (que ni eso, no creo que les pagara nada) para sus fábricas.
    Como Irma debía haber unas cuantas más entre los nazis. En este caso creo que a su ideología fascista se le unía una psicopatía evidente que resultaba aún más peligrosa.
    Un saludo, PEPE. Muy buena entrada.

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    1. Existe esa película de Irena Sendler para la televisión, interpretada por Anna Paquin, que incluso fue nominada al Globo de oro como mejor actriz. Schindler era evidente que, al principio, le movieron motivos personales y, principalmente, de negocios, aunque nadie puede permanecer demasiado tiempo impasible ante aquellos horribles hechos.
      Saludos Javier

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  12. todas las guerras son horrorosas, creo que la diferencia en el siglo XX fueron los medios de comunicación, que difundieron ese horror por todo el globo. Y el Holocausto, claro. Lo del Holocausto es distinto, como una pesadilla de la razón, la ciencia y el aparato del Estado modernos al servicio de un mal absoluto

    besos,

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    1. Sin duda, debió de ser uno de los primeros horrores filmados con detalle. Ni pensar lo que es hoy en día, donde los ojos artificiales captan cualquier cosa en cualquier parte del mundo. El poder de la información, de lo visual, como algo inherente al siglo XXI.

      Saludos.

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  13. por cierto, casi lo olvido.. aquí, una entrevista con Irena Sendler: http://lasgatasmad.blogspot.com.es/2012/05/la-buena-gente.html

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    1. Muy interesante, sobre todo cuando describe el momento en el que les planteaba a los padres llevarse a su hijo/a, y la reacción de toda la familia, un trance por el que nadie debería de pasar jamás.

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  14. Impresionante post. ¡Menuda joyita la tal Irma! Demasiado bueno su padre que sólo la echó de casa (¡cómo lo vería!).
    Y lo del Nobel... ya no se puede decir que sorprenda (Obama tiene otro)
    Saludos

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    1. Su padre había sido un disidente del partido nazi, así que sabía que consecuencias podría traer todo aquello.
      Lo del premio Nobel de la Paz suena a risa, si se lo concedieron incluso a Henry Kissinger...

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  15. Las historias del holocausto están llenas de vilezas incomprensibles, de barbaridades que escapan a nuestro entendimiento: la absurda realidad que supera cualquier ficción.
    Saludos.

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    1. Ni la mente más fantástica podría haber imaginado tanta maldad en la ficción.

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