jueves, 2 de junio de 2016

LA REBELIÓN DE BRANDO

Supongo que a estas alturas casi todos estarán más o menos al tanto del argumento que desarrolla la película "Rebelión a bordo", concretamente en su versión de 1962, pero resumiendo en pocas palabras la historia que cuenta diríamos que "En 1787 el buque de la armada real británica Bounty zarpó de Inglaterra con destino a Tahití, con el encargo de traerse el fruto del árbol del pan, que serviría entre otras cosas para alimentar a los esclavos de las colonias. Durante el viaje, el temido capitán Bligh (Trevor Howard) imprimirá su férrea disciplina, considerando que por encima de la vida de sus hombres está la misión. Tal situación de violencia extrema hará que se enfrente a su segundo de a bordo, el teniente Christian Fletcher (Marlon Brando)"

Poco imaginarían los sufridos tripulantes de la Bounty que, 175 años después, un actor del método haría pasar por un mar de suplicios al equipo de rodaje de una película que contaría aquella historia. Desde un primer momento Brando no quiso hacer "Rebelión a bordo". Sus razones no eran puramente artísticas o de falta de interés por aquel drama en alta mar, se trataba de algo más mundano. No quería participar por las mismas razones que había rechazado el papel protagonista de "Lawrence de Arabia", en resumidas cuentas, por su carácter por entonces acomodaticio y su tendencia a evitar rodajes en lugares y ambientes nada confortables. No obstante, el dinero todo lo puede y la Metro le ofreció en bandeja un sueldo más que astronómico, acompañado de un regalo que a la larga demostraría  estar envenenado, una más que suculenta indemnización por cada día de retraso en los plazos de rodaje. Brando se encargaría de forma eficiente que ese retraso fuera algo más que un simple fleco en un contrato. Se contactó con Richard Harris para un papel aún no definido y esté aceptó encantado, entre otras cosas porque según sus palabras, haría cualquier cosa, incluso fregar la cubierta, por tal de rodar con Marlon Brando, su fuente de inspiración. Naturalmente aquello eran simples palabras de compromiso, porque cuando se le ofreció un papel intrascendente se negó en redondo hasta que le ofrecieron interpretar al personaje de John Mills, uno de los principales instigadores del motín. Harris envalentonado quiso que su nombre apareciera junto al de Brando en los títulos de crédito, pero el estudio se negó en rotundo, supongo que por miedo a que su principal estrella montara en cólera.

A Trevor Howard le pareció interesante interpretar el papel del Capitán Bligh, sobre todo porque conocía algo de la historia real del motín y no le parecía demasiado acertada la versión que hizo Charles Laughton en 1935. Entre otras cosas porque según los documentos que se conservan, entre ellos el cuaderno de bitácora, Bligh no fue el tirano despreciable que nos ha legado el cine, sino más bien un hombre que evitaba el uso de la violencia. Por desgracia, las continuas modificaciones  del libreto, el ir y venir de varios guionistas, uno de ellos fue el mismísimo Eric Ambler, y la polarización que en definitiva fue propiciada por Marlon Brando, dio como resultado que Howard terminara interpretando un malo de manual, sin matices, que en otras manos hubiera sido un arquetipo aburrido, pero que el actor inglés lo transformó en sublime. 
Carol Reed fue elegido como director y en cuanto Brando puso un pie en los escenarios naturales donde se rodaría la película comenzaron sus extravagancias. En Thaití el actor disponía de un amplio y lujoso apartamento, pero nada más llegar ordenó que se le construyera una caballa típica de la isla y puso a trabajar en ella, y en su posterior decoración, a parte del equipo de rodaje. Quería a toda costa a su maquillador personal y éste como no quería viajar sin su esposa, Brando le pagó el viaje utilizando a dicha señora como doble de luces, que consiste en sustituir al actor en pruebas de luz y fotografía antes de rodar. Así que ya me imagino a la pobre señora, ataviada con un taje de marinero, dando paseos por el estudio haciendo de doble de Marlon Brando. Los isleños, sobre todo ellas, fueron un quebradero de cabeza para Carol Reed, que observaba asombrado las continuas relaciones sexuales, con sus consecuencias de enfermedades venéreas, que mantenían con casi todos los miembros del equipo de producción y actores, sobre todo nuestro divo particular que, como no podía ser de otra manera, exageró aquellas pasiones convirtiéndolas en auténticas orgías de sexo y alcohol. Brando llegaba al rodaje en un estado lamentable, balbuceando sus diálogos y lógicamente olvidándolos, lo que dio lugar a la costumbre de colocárselos en pizarras, ocultas entre los decorados, para que pudiera recitar sus frases. Hábito que mantuvo a lo largo de su carrera, incluso en las cuatro frases que pronuncia en "Superman"
Se convirtió en mentor de una lugareña, Tarita, aunque no me atrevo a preguntar de que materia. La que luego sería su esposa fue otro foco de distracción. El actor comenzó a engordar provocando problemas de vestuario, no sólo por el trabajo de modificar las tallas del mismo, sino porque además Brando tenía la manía de arrojarse al mar vestido al terminar la jornada de rodaje. También adquirió la costumbre de andar con unos largos zancos y, cada vez que se caía, se rasgaban sus ajustados pantalones.  Reed cada día mandaba menos y la dirección caía más en manos del actor que modificaba planos y diálogos a su antojo, hasta que el director inglés fue defenestrado por el estudio por sus continuos retrasos. Richard Harris y Trevor Howard, que por entonces estaban cansados del comportamiento de Brando, acudieron al productor para quejarse del despido de Carol Reed, aunque recibieron como respuesta una frase lapidaria: "Caballeros, quiero que entienda una cosa. Una estrella es una estrella. Todos los demás son prescindibles, incluidos los buenos actores". Ante tal determinación los actores se fueron con el rabo entre las piernas, maldiciendo y deseando acabar de una vez aquella maldita película. Por entonces Brando decidió renunciar a su papel de Fletcher para acometer el de un personaje más irrelevante, pero el estudio no pasó por el aro y me imagino su contestación. Como protesta encubierta optó por amanerar su personaje, hacerlo estrafalario y algo narcisista.
El estudio contrató como director a Lewis Milestone, un veterano hombre de cine que llevaba años alejado de él y que tenía en muy baja consideración a los actores del método. Cuando se percató del ambiente de rodaje, en el que todo el mundo esperaba el visto bueno de Marlon Brando en cada toma, en el primer enfrentamiento con la estrella abandonó la dirección y se sentó a leer una revista. La situación con Harris y Howard se tornaba cada vez peor. Con el primero, Brando simplemente no quiso compartir planos, siendo sustituido en las tomas en donde no se le veía por un figurante. Harris tuvo más suerte, porque le pusieron una caja como representación de Marlon Brando cada vez que tenía que dialogar con el caprichoso actor. En cuanto a Trevor Howard, existió un pique mal disimulado porque hacía las tomas mejor y siempre recordaba sus diálogos. Al final del rodaje, nuestro particular protagonista, cada vez hacía sus escena con más apatía, arrastrado sus frases que, en algunas ocasiones, no se entendían o abandonando repentinamente para encerrarse en su cabaña. 
Habría que reseñar varias anécdotas interesantes. La primera absolutamente cierta y la segunda parece tan absurda que se diría pertenece a la leyenda. Los lugareños de Tahití tenían problemas bucales, dientes picados y alguna ausencia dental, que no gustarían al glamuroso sentido estético del Hollywood tradicional. El estudio encargó unas miles de fundas dentales, con el inconveniente de que muchos, una vez entregado su corrector dental, no volvieron a presentarse, con lo que se tomó la decisión de que las dentaduras se entregaban al principio de la jornada y se tenían que devolver al final. La otra curiosidad es que, el personaje de Fletcher, sufría quemaduras graves al intentar sofocar un incendio en el barco, casi al final de la película. Brando quería que se mostrase su entrepierna y también su pene chamuscado, lo que provocó el asombro de todos los que estaban presentes y del que estuviera a varios kilómetros a la redonda, justo hasta la sede central de la Metro, que se echó las manos a la cabeza ante semejante petición, que no sólo no pasaría el filtro de la censura sino que además era del todo intolerable.
Cuando terminó el rodaje, el comportamiento de Marlon Brando se hizo público y el actor exigió una rectificación, tanto del estudio como de los medios que difundieron la noticia. Lo que podría haber sido una ruina económica para la Metro-Goldwyn-Mayer, casi a la altura de "Cleopatra", se justificó en cuanto al retraso y el desfase presupuestario echándole la culpa al clima, a la tardanza en la construcción de la Bounty y a otras razones imponderables, señalando que el comportamiento del actor había sido siempre muy "profesional".
Sea como fuere, se nota particularmente que Brando es la estrella absoluta de la película, es suficiente contemplar sus planos, siempre a su servicio, con apariencia impoluta, aunque Trevor Howard está fantástico como antagonista. Para ser sinceros, incluso en tales circunstancias tan poco profesionales, Brando siempre será Brando y su presencia llena la pantalla. En cuanto a la película, no es una obra maestra, pero si un buen film de aventuras, con momentos de gran altura, como por ejemplo el intento de pasar por el Cabo de Hornos. Todo lo que transcurre en el barco es interesante hasta llegar al motín. La parte que me parece más aburrida y carente de interés es la estancia en la isla, tanto efecto paradisíaco resulta cansino. 
En cuanto a la historia real, ya he comentado que los hechos no fueron tan radicales como nos han llegado a través del cine. Ni el Capitán Bligh era tan malo, ni Christian Fletcher era un ser angelical. El supuesto sádico fue absuelto a su llegada a Inglaterra. Se mandó un buque de guerra en busca de los amotinados, buque que encalló y naufragó por incompetencia de su capitán. Fletcher no murió al intentar apagar el fuego provocado en la Bounty, sino por un disparo de uno de sus tripulantes. Cuando unos veinte años después un barco llegó a la isla donde se ocultaban los amotinados, sólo uno de ellos fue encontrado con vida, los demás habían muerto víctimas de sus innumerables enfrentamientos por la posesión de tierras, por mujeres y por otras causas. Al final su sentencia de muerte por rebelión les había llegado tarde pero inexorable. Como dirían ahora fue una sentencia en diferido.




18 comentarios:

  1. Conozco el argumento. Recuerdo haber visto alguna versión, en que el líder del motín, comienza a despertar descontento cuando se convierte en capitán, teniendo que pilotar con un arma en la mano.
    Se ha hablado del temperamento de Brando. Y lo de sus olvidos de sus dialogos. Alguna anecdota se ha contado de la versión de La isla del Dr. Moreau, en ese papel.
    Hay una versión en que muestra a Fletcher como un incompetente. Curiosamente es un parodia de Los Simpsons, en un tercio de programa.
    Hubiera sido interesante lo del castigo tardío, que llega cuando los rebeldes murieron.
    Buena reseña-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si aquí tenía sus manías, no puedo imaginarme el rodaje que le daría a John Frankenheimer en "La isla del Dr.Moreau", con aquella extraña caracterización. Una pesadilla me imagino.

      Saludos Demiurgo

      Eliminar
  2. He leído bastante sobre el motín de la Bounty. Parece que Christian Fletcher (creo que no es casual que se llame así el hijo de Brando) era muy influyente en la alta sociedad y un amigo escritor hizo correr la fama de cruel y déspota de Bligh ( en la última versión, la de Anthony Hopkins, es casi un psicópata) En cualquier caso, Bligh (que navegó con el capitán Cook) era un extraordinario marino que realizó tras el motín un increible viaje en un bote a la deriva hasta Timor (3.000 millas o 6.500 km.) escapando numerosas veces de los caníbales.
    Saludos!
    Borgo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo he leído por alguna parte que ambos, Bligh y Fletcher, eran íntimos amigos, que incluso el primero había sido el padrino de alguno de sus hijos, lo que demuestra aquello de que la confianza da asco y más en alta mar y cruzando el cabo de Hornos.

      Saludos

      Eliminar
  3. No tenía ni idea de que Brando fuera de este tipo de personas. En fin, supongo que es habitual que cuando uno es un divo y está en la cima se crea que tiene que actuar como tal. El caso es que yo no conocía la rebelión de la Bounty, así que gracias por regalarme un poquito de cultura, que nunca está de más.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Brando es que era muy suyo, aunque no creo que sea minoría, me da la impresión que es un mal que azota a muchas estrellas, que deberían de recordar siempre el día que acudieron a su primer casting...

      Saludos Holden

      Eliminar
  4. Me ha gustado mucho la entrada, no he visto la peli, pero me encantan estas historias de rodajes.

    Hace tiempo vi un documental sobre Brando y no me sorprende nada de lo que dices. El tío decía que si le pagasen lo mismo por barrer el suelo lo preferiría antes que actuar.

    Y en el rodaje de Apocalipsis Now también fue una pesadilla. Se presentó al rodaje como una vaca y con la cabeza afeitada (cosa que no estaba en el guión) como gesto de rebeldía. En los planos en los que aparece entre sombras no era por motivos artísticos, si no para disimular su obesidad. Y a Dennis Hooper no le podía ver, hicieron lo mismo que cuentas aquí con Richard Harris.

    Robert Duvall decía que además era un tío muy clasista. En el rodaje de El Padrino nunca se acercaba a los demás actores, aunque sabía que todos le admiraban, porque les consideraba inferiores o algo así.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por lo visto era habitual que en todos los rodajes se comportará así. No me extraña que tuviera un periodo de decadencia y que hiciera películas infumables, porque al final la fama que tengas te condiciona. Su ventaja es que, a pesar de todo, era un actor indiscutible y con algo que se tiene o no se tiene, carisma.

      Saludos

      Eliminar
  5. Muy entretenido este rato leyendo tantas curiosidades sobre Brando (divo en toda regla) y lo que sucedió en el rodaje. Lo que siempre me lalma la atención son las exigencias de los actores, ¿le tuvieron que construir una cabaña?, caprichos de alto copete, una carta blanca y mucho peloteo, en fin.
    Me gusta mucho esa pelí de aventuras, mas que la versión mas reciente.
    Saludos
    :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los divos y divas, no sólo del cine, creen que son lo más importante, el pilar básico de cualquier proyecto y hace tiempo que mandaron al destierro su humildad.

      Saludos Ana

      Eliminar
  6. Pepe muy buena esta entrada y muy completa con fotos incluida, te la curraste y bien. Te felicito.
    Los artistas y en este caso Brando son gente para echarle de comer a parte como dicen en mi pueblo,los productores y directores siempre tienen que cumplir sus caprichos, sobre todo en los grandes divos/as del celuloide.
    Gracias Pepe por compartir toda esta información.
    Saludos
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Demasido consentidos y en no pocas ocasiones demasido bien pagados y ,como decía antes, más les valiera a más de uno recordar cuando empezaron.

      Saludos Puri

      Eliminar
  7. He escuchado la historia del motín del Bounty, y he visto la parodia en los Simpsons. Pero no vi la película, así que me la anoto. Me interesa saber cuánto de real y cuánto de ficticio tiene. Luego de que lo haga, volveré a comentar por aquí

    Abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Además hay otras dos versiones, una de 1935 con Charles Laughton y Clark Gable y otra de 1984 con Mel Gibson y Anthony Hopkins.

      Saludos Frodo

      Eliminar
    2. La vi recién Pepe. Muy buena todas las aclaraciones acerca del rodaje y de la historia "verídica". Debo reconocer que por momentos se me hizo un poco larga, pero sin lugar a dudas es un clásico que no podía quedarme sin ver.

      Abrazo!

      Eliminar
    3. A mi se me hace larga la parte de la isla, cuando recolectan el árbol del pan, pero los momentos en el barco me mantienen muy alerta.

      Eliminar
  8. Pues vaya infierno de rodaje! Hay a divos que se les consiente demasiado... y sigue pasando. Supongo que compensará de alguna manera, pero siempre se me ha hecho difícil entender estas cosas. Yo creo que saldría a palos, ja, ja.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una paciencia infinita debería ser indispensable para tratar con divos y divas, porque algunas veces habría que mandarlos a...

      Saludos

      Eliminar