
A lo largo de nuestra más reciente historia, la fotografía ha reflejado momentos únicos y trascendentes que han sido capaces de producir cambios, de influenciar conciencias y de emocionarnos hasta lo más profundo de nuestra alma.
Esta impactante fotografía muestra la ejecución de un judío en Vinnitsa (Ucrania), en la Segunda Guerra Mundial, y representa un horror que no se puede explicar. No se trata de la violencia en su estado más degenerativo, sino la contemplación de unos rostros carentes de cualquier emoción, de la pérdida de cualquier rasgo humano o incluso animal. No hay nada más que la indiferencia provocada por la inoculación del odio.
Una aberración del nuevo mundo que nos aguardaba, de la pérdida de la inocencia y de la inmolación inútil. La bomba de Iroshima tuvo su replica en Nagasaki como si cada bando de aquella terrible guerra aspirase a tener su pesada carga para la historia.
La conferencia de Yalta, o como repartirse el mundo y dejar los cimientos para la guerra fría. Churchill, Roosevelt y Stalin deciden que hacer con los escombros de la vieja Europa.
Esta foto fue tomada por Robert Capa el 5 de Septiembre de 1936 y ilustra la muerte de un miliciano en el frente de Cerro Muriano (Córdoba) durante la guerra civil española. Aunque se le ha acusado de falsedad y de ser una interpretación teatral del miliciano, lo cierto es que representa un icono de una guerra terrible, una matanza vengativa de hermanos contra hermanos y de unos hechos que marcaran para siempre el devenir de nuestra historia más reciente.
El izado de la bandera norteamericana en Iwo Jima sirvió como propaganda para elevar la moral de las tropas y de la población civil de Estados Unidos, pero lo cierto es que esta foto costó la macabra cifra de casi 30.000 muertos entre japoneses y americanos.
El 14 de Agosto de 1945 en Times Square dos perfectos desconocidos, un soldado de la marina norteamericana y una enfermera, se besaron apasionadamente celebrando el final de la Segunda Guerra Mundial. Representa la alegría del final de una pesadilla de muerte y destrucción.
Tomada en Nueva York, el 29 de Septiembre de 1932 en las obras del edificio Rockefeller Center, en la planta 69, y en ella contemplamos a los obreros charlando, almorzando o leyendo el periódico como si estuvieran sentados tranquilamente en un parque o en el comedor de su casa.
La foto que marcó para siempre el inicio del nuevo milenio. Los que, distraidamente observábamos por primera vez las imagenes, creíamos que se trataba de una nueva película y de sus sorprendentes y realistas efectos especiales. Ignorábamos que eramos testigos del inicio de la tercera guerra mundial, una guerra sin frentes, la guerra del terrorismo.
El 23 de febrero de 1981 nuestro país superó su última crisis de libertad e inició, por fin, el camino de la democracia en la larga noche de los transistores en la que un rey se ganó su corona.
"Defenderé con mi vida la autoridad que el pueblo me entregó". Estas palabras sentenciaron a Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 y, horas después, su cuerpo yacía entre los escombros de una bombardeada Casa de la Moneda. Acto seguido vendrían los desaparecidos y las gafas oscuras, tras las que se ocultaba la muerte vestida de uniforme.
8 de junio del 72, una niña desnuda, Phan Thi Phuc, corre aterrorizada y con graves quemaduras. Huye del infierno del Napalm arrojado por el ejercito norteamericano. La fotografía que golpeó las conciencias de medio mundo y puso en marcha la cuenta atrás para la retirada de las tropas de EEUU. Años después, el responsable del bombardeo abrazó, en un mar de lágrimas, a Phan Thi Phuc y obtuvo un perdón que aliviaría su pesada carga.
El cinco de junio de 1989 un hombre anónimo fue capaz de detener una columna de tanques en la República Popular China. Representa el valor de un solo hombre frente a la maquinaria fría e insensible de la intolerancia. Un hombre solo que perdió... y una nación que corrió la misma suerte.
Tremenda escena la de la auto-inmolación en junio de 1963 de un monje budista, Thich Quang Duc, en Saigón como protesta por la persecución a la que le sometía el gobierno sudvietnamita.
El 4 de septiembre de 1957 la valiente estudiante negra, Dorothy Counts, fue capaz de desafiar la segregación racial y acudir al instituto Harding High School en Charlotte (Carolina del norte). Su gesto de valor contrasta con la cobardía y la estupidez mental de las burlas de los estudiantes blancos que le acosan detrás. Fue el principio del final de un odio institucionalizado.
En la noche del jueves 9 de noviembre de 1989 al viernes 10 cayó irremisiblemente el muro de Berlín, símbolo de la guerra fría y testimonio de la descomposición interna de los regímenes comunistas.
El 21 de julio de 1969 a las 2:56, hora internacional, el comandante Neil Armstrong pisó por primera vez la luna, al sur del Mar de la Tranquilidad. Una placa dejada en nuestro satélite contiene las siguientes palabras: “Aquí, unos hombres del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna, en julio de 1969. Vinimos en son de paz y en nombre de toda la humanidad”.
Una de las fotografías más terribles que jamás se haya realizado. Un buitre espera la muerte por inanición de una niña en la terrible hambruna que asoló a Sudán a mediados de los años 90. El fotógrafo Kevin Carter estuvo esperando el desenlace fatal para obtener una instantánea que le permitió obtener el Premio Pulitzer. Según sus palabras: “Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”. Dos meses después de recibir el célebre galardón no lo pudo resistir más y se suicidó. Una foto maldita de un mundo maldito y miserable.








































