lunes, 7 de febrero de 2011

EL CRACK

En un bar de carretera, amparándose en la noche, dos delincuentes de poca monta entran para robar la caja y a los parroquianos. Encuentran sólo a un camarero jugando con un cliente a los dados, otro tipo echando calderilla a una máquina y un individuo dando buena cuenta de una cena tardía. De fondo se escucha la radio, a José María García en su lucha cotidiana contra la Federación Española de Fútbol. Los dos rateros, navaja y barra de hierro en mano, desvalijan el bar y a los allí presentes, hasta que le toca al turno al serio e indiferente comensal anónimo. Este, con frialdad, le apunta con una pistola a uno de ellos y le dice de forma mortecina: "Devuélveme el mechero o te quemo los huevos". Los dos individuos, típicos chorizos setenteros, ponen los pies en polvorosa ante la mirada de agradecimiento del camarero que le ofrece, de forma respetuosa, el postre del día. El tipo frío y serio es en realidad un ex policía, metido a detective privado, llamado Germán Areta, alias "El piojo" (Alfredo Landa).


Al día siguiente, y ante la presencia de su ayudante, un tipo simpático que había sido un atracador de tres al cuarto apodado "El moro" (Miguel Rellán), recibe la visita de un cliente que busca a su hija desaparecida. Aceptado el caso, Areta indaga que la chica había quedado atrapada en una red de prostitución de alto standing, regentada por una mujer de posición e influencia, Mimí de Torres (Mayrata O´Wisiedo), que realizaba servicios a poderosos empresarios y políticos. Mientras, se desarrolla su relación con una enfermera, madre soltera, Carmen (María Casanova) y su hija pequeña. Ante las pesquisas del detective, es advertido por su antiguo jefe del Cuerpo Nacional de Policía, Don Ricardo (José Bódalo) al que Areta llama de forma respetuosa "Abuelo", que tenga cuidado a quién trata de molestar, ya que las consecuencias pueden ser determinantes. También recibe la oferta de otro ex policía, Alberto, alias "El guapo", que intenta comprar el silencio del detective. Ante la negativa de abandonar el caso, la tragedia se cebarán con nuestro protagonista que iniciará una contundente venganza.

Una de las apuestas más arriesgadas de José Luis Garci, aparte de la de realizar en España un film de serie negra, fue la de otorgar el papel protagonista a Alfredo Landa. Nadie excepto él, veía que semejante actor pudiera interpretar con solvencia un papel de las características de Germán Areta. Garci se mostró firme con los que se oponían a semejante elección. Si no se contaba con Landa no habría película. El problema de cara al público fue, ¿cómo hacerle olvidar que el actor que iba a encarnar a un duro y serio detective privado, era conocido por sus películas en las que perseguía a turistas suecas en calzoncillos?. La fórmula fue relativamente fácil y también astuta. En las primeras secuencias de la película tenía que quedar meridianamente claro que aquel actor realizaría un cambio de registro fulminante. Y así sucedió, tanto en esta primera entrega como en su secuela, se nos presenta a un personaje que no tiene ninguna concesión al sentido del humor, exceptuando algún comentario sarcástico y siempre barnizado de un pesimismo galopante.





El resto del reparto lo completan un Miguel Rellán en su primer papel importante, con ese personaje entrañable del ayudante de Areta, "el Moro", un magnífico José Bódalo, uno de los mejores actores de cine, televisión y teatro que ha dado el panorama nacional, Manuel Tejada, haciendo de malo, también lejos de sus caracterizaciones anteriores y una María Casanova, siempre pasada de vueltas en sus gestos de dramatismo excesivo. Además todos los personajes que pululan por "El crack" se integran perfectamente en la trama, especialmente el barbero, quién le cuenta, en cada afeitado, a nuestro protagonista los combates de boxeo de su idolatrado Rocky Marciano, toda una suerte de evocación del New York del cine negro y sus ambientes más reconocibles.

José Luis Garci que venía de realizar un cine muy identificado con la transición española y sus avatares nostálgico-políticos, quiso abordar un argumento homenaje al cine negro norteamericano y escribió un guión, junto a Horacio Valcárcel, adaptado las claves del género a la realidad de nuestro país. Las influencias son más que evidentes y sus claves son incuestionables. El detective taciturno, una trama compleja, ambientes nocturnos, grandes secundarios y una venganza final al uso. De hecho, son muchas las conexiones que "El crack" tiene, por ejemplo, con "Los sobornados" de Fritz Lang. Como el personaje de Glenn Ford, Areta no se deja comprar, sigue adelante en sus pesquisas y eso le costará la vida de alguien muy cercano. Incluso en su segunda entrega hay una secuencia muy parecida a la que tiene lugar entre el sargento Bannion y el mafioso Mike Lagana de "Los sobornados". En este caso, sería Alfredo Landa en su papel del detective Germán Areta y Arturo Fernández en el de Don Gregorio, un alto responsable de un grupo de empresas de actividades ilícitas. Pero eso, como digo, sería en "El crack II".



La película nos ofrece tomas de un Madrid nocturno, perfecto escenario de la ciudad sin límites, en donde el cine negro obtiene su principal identidad. Hay una parte de la trama que se desarrolla en New York, donde el equipo de rodaje tuvo que echar mano de su astucia para realizar las tomas necesarias, ya que no contaban con los permisos oportunos y eran desalojados continuamente por la policía. Merecía la pena contar con tan insigne lugar, sobre todo, en las escenas en las que Alfredo Landa y Manuel Tejada caminan por sus calles, especialmente ese homenaje al puente de Brooklyn, la estación de Pennsylvania y el Madison Square Garden, todas referencias míticas de ese simpático personaje que, entre afeitado y afeitado, nos traslada de forma brillante a todos esos escenarios. Por cierto, creo que esta película hubiera crecido aún más si hubiera sido filmada en blanco y negro.


Todos los referentes al cine negro son vitales para que la película alcance su máximo interés. Los diálogos a ese respecto son determinantes:

Policía: ¿Quién es ese tipo?

Bódalo: "El piojo", el único que ha tenido cojones de llamarme abuelo a la cara. Ha sido el mejor.

Policía: ¿Y por qué dejó la placa?

Bódalo: ¿Vosotros conocéis a Kipling?

Policía: ¿Uno de estupefacientes?

Bódalo: No, era un escritor inglés, que cuando le hablaban de Germán Areta siempre solía decir, "pero eso, es otra historia".



Otras frases memorables: "Ya sé que tengo cara de idiota, pero me jode la gente que se fía de las apariencias" o "Mire, este mundo huele muy mal y hace mucho tiempo que está lloviendo mierda. En mi oficio es donde más se nota y si quiere que le diga la verdad, el olor me trae ya sin cuidado."



Sobre el personaje de Areta se sabe muy poco de su pasado, se insinúa pero no se muestra. Parece que fue un policía de prestigio que tuvo que abandonar el cuerpo en extrañas circunstancias y que fue herido. De este último aspecto es de donde surge su relación con la enfermera Carmen y su hija. Quizás sea esto último lo que más flojea de toda la película. Ya sabemos que Garci tiende a cargar excesivamente el componente dramático hasta convertirlo en algo cursi, y a eso ayuda notablemente la interpretación habitual de María Casanova, con esa mirada lánguida y triste, además de la típica niña doblada, al gusto del director, por quién pone voz a los dibujos animados, en este caso al personaje de Heidi. Toda esa parte sentimental entorpece y ralentiza la trama, pero es justo reconocer que es el fulminante que desemboca en ese final absolutamente magistral.



Personalmente me quedo con el cine de Garci de sus primeros tiempos, "Asignatura pendiente", "Solos en la madrugada", "El crack" o "Sesión Continua", resultándome algo artificial su posterior carrera cinematográfica. Quizás el problema del conductor de aquel gran programa de la 2, "Qué grande es el cine", sea su condición de cinéfilo, un aspecto que puede resultar un arma de doble filo. Pero el film que aquí nos ocupa es una obra a tener en cuenta, una extraña muestra de un género no demasiado frecuentado por el cine español, en donde se palpa a flor de piel los aires nocturnos del cine negro.







viernes, 4 de febrero de 2011

PLAYMATES CINEMATOGRAFICAS (II)


Segundo y último capítulo dedicado a las playmates que probaron fortuna en el mundo del cine. Lo cierto es que el nivel cinematográfico de estas bellas mujeres es algo decepcionante y la inmensa mayoría acabó en series de televisión, sobre todo en "Los vigilantes de la Playa".

TERRI WELLES (MISS DICIEMBRE 1980): Aparecía en "La tapadera" en una escena en la que bailaba con Gene Hackman.
KIMBERLY McARTHUR (MISS ENERO 1982): De rostro dulce, esta playmate ochentera participó en "Los locos del bisturí" y "Quien tiene una suegra tiene un tesoro".

ERIKA ELENIAK (MISS JULIO 1989): Antes de aparecer en la revista Playboy ya había iniciado su labor de actriz, siendo aún una niña, ¿quién no recuerda su beso con Elliot en "E.T.". Después vendrían "Los vigilantes de la playa", "Alerta Máxima" o "Misión explosiva".

PAMELA ANDERSON (MISS FEBRERO 1990): Antes de tanta cirugía ya era una belleza. Su "Playboy Centerfold Vídeo" fue número uno de ventas en Estados Unidos durante doce semanas seguidas. La vigilante de la playa por excelencia fue también una heroína en la siliconada "Bar Wire".

ANNA NICOLE SMITH (MISS MAYO 1992): Antes de su luctuosa muerte por sobredosis de metadona, esta playmate de físico contundente había aparecido en films como "Ni un pelo de tonto" y una de las entregas de "Agárralo como puedas".


TIFFANY SLOAN (MISS OCTUBRE 1992): Esta conejita de rostro angelical ha formado parte del reparto de películas como "El último gran héroe" y "Este muerto está muy vivo 2".

KELLY MONACO (MISS ABRIL 1997): Otra chica de "Vigilantes de la playa", tuvo una nominación a los premios Emmy como actriz secundaria en "Port Charles". En la pantalla grande probó fortuna en "Munford" y "El diablo metió la mano".

CARA WAKELIN (MISS NOVIEMBRE 1999): De incipiente carrera cinematográfica, fue la princesa de "Smoochy", pero de una belleza indiscutible.

NICOLE MARIE LENZ (MISS MARZO 2000): Compañera de juergas de Paris Hilton, ha formado parte del reparto de films como "La decisión de Anne" y "Seeing Other People" y un episodio de CSI Las Vegas.

BRANDE RODERICK (MISS ABRIL 2000): Aparte de producir su propio programa de bricolaje para la televisión y ser una Vigilante de la playa, tiene en su filmografía títulos como "Stasky & Hutch", "Surreal life" e incluso una producción de Bollywood, "Out of Control".

SUMMER ALTICE (MISS AGOSTO 2000): Gran jugadora de voley playa, hizo de guerrera en "El rey Escorpión".



MENCION ESPECIAL CARMEN ELECTRA: Pensaba que había sido una miss de Playboy, pero, salvo que alguien me enmiende la plana, apareció sólo como invitada en el número de mayo de 1996. Su carrera cinematográfica es de sobra conocida, especialmente sus apariciones en "Scary Movie", "Casi 300" y otras similares, aparte de ser una integrante de "Los vigilantes de la playa".

lunes, 31 de enero de 2011

LA ULTIMA SINFONIA DE JOHN BARRY



John Barry comenzó su carrera realizando arreglos musicales y temas de Jazz, alternando con formas experimentales que obtenía de la utilización de instrumentos electrónicos. Después, su trayectoria quedaría ligada al Free Cinema, componiendo las bandas sonoras de películas como "La habitación con forma de L" y "Plan siniestro", entre otras. Pero será la reutilización de un tema de Monty Norman, adaptado para los films de James Bond, lo que le otorgará un más que merecido prestigio.


Su ascenso como compositor de bandas sonoras será avalado con éxitos tan estimables como "El león en Invierno", la magnífica "El último valle", "Robin y Marian" y la oscarizada "Nacida libre". Tras un cierto declive creativo con trabajos no demasiado brillantes como "El desafío del búfalo blanco" o "Abismo", resurgiría de sus propias cenizas con "Fuego en el cuerpo" y sobre todo con "Memorias de Africa" y "Bailando con lobos", ambas ganadoras de sendos oscar, grandes músicas que nos hacen evocar grandes espacios abiertos plenos de romanticismo y aventura.

Ayer murió John Barry , un músico de carácter, que tiene la virtud de haberme marcado, hasta tal punto, que cuando me encuentro ante la inmensidad de cualquier paisaje, no puedo más que evocar mentalmente esas notas magistrales de "Memorias de Africa".