martes, 14 de marzo de 2017

EL VIAJE INTERESTELAR DE CHRIS FOSS

Escribir una entrada sobre el ilustrador Chris Foss representa saldar una deuda que tenía con la nostalgia. A principios de los 80, grapado en la pared de mi cuarto, se podía ver la imagen que aparece más arriba. Una nave de gran tamaño surcaba el espacio con llamativos colores rojiblancos, igual que los de mi equipo de fútbol de los mil sufrimientos. 
El póster había sido extraído de una revista de la época, "Alien", de la editorial Minotauro, especialista en ciencia ficción. Ya por entonces me llamó la atención el estilo de Foss, con naves de todos los tamaños y formas, con gran colorido, que contrastaban con el tradicional gris metalizado tradicional. Sus paisajes, ausentes casi siempre de presencia humana, plagados de máquinas y artefactos futuristas resultaban llamativos y sumamente intrigantes. Después me resultó aún más fascinante cuando publicó algunas de sus ilustraciones en la enciclopedia "El mundo de lo oculto", muy popular a finales de los 70, quizás porque uno de sus asesores era el famoso Uri Geller. A doble página podíamos contemplar imágenes espectaculares, entre ellas las de una nave espacial grandiosa ayudando a levantar las estatuas de la isla de Pascua, los famosos moáis, o la de una astronave más pequeña aterrizando en la espectaculares pistas de Nazca en Perú. 
Por aquellos años fuimos muchos los que nos enganchamos a lo que se llamó como "Realismo fantástico", movimiento cultural impulsado a raíz de la publicación en 1960 de "El retorno de los brujos" de Louis Pauwels y Jacques Bergier, a los que seguirían otras obras de gran interés como "Recuerdos del futuro" de Erich von Däniken o "No somos los primeros" de Andrew Tomas. Aquí en España el fenómeno también tuvo sus pioneros, con Andreas Faber Kaiser, Jiménez del Oso, J.J. Benítez y el añorado locutor Antonio José Alés y aquel mítico programa de radio "Medianoche". Una de las tesis más llamativas y peculiares del género era la de lanzar la idea de que, en el pasado de la humanidad, los dioses, o mejor dicho los extraterrestres, fueron la piedra fundamental en la que se cimentaron las primeras civilizaciones.
Foss supo captar muy bien la irresistible idea, para algunos demasiado extravagante, de que seres de otros mundos contribuyeron a forjar los primeros pasos de una humanidad primitiva. La mejor forma de perdurar era representar su presencia por medio de grandiosas obras que perduraran en el tiempo, como fiel reflejo de que algo demasiado extraordinario había sucedido en otras eras.
La inspiración de Foss seguramente tiene sus raíces en su niñez, cuando podía contemplar en su Guernsey natal, isla británica junto a Normandía, los desechos de la maquinaria bélica de la Segunda Guerra Mundial. Lo que para unos representaba la chatarra que dejaron atrás las tropas alemanas durante su ocupación y los aliados después, le resultó de suma utilidad a nuestro futuro ilustrador.
En sus inicios trabajó en la realización de portadas de libros de ciencia ficción, una auténtica revolución en cuanto a estilo, entre lo tecnológico y lo pulp. Uno podría reconocer cualquier libro de la época ilustrado por Foss con sólo mirarlo, igual que sucede hoy con otros artistas de gran personalidad, como Miquel Zueras. Además su lista de autores no puede ser más exquisita, Asimov, Philip K. Dick o Frederik Pohl se encontrarían entre los beneficiarios de su poderoso y peculiar estilo.


Tras su paso por la revista erótica Penthouse, donde seguramente su forma de ilustrar no encajaría demasiado con otras pretensiones digamos más "lúdicas", y su etapa como ilustrador de libros de ciencia ficción, Foss recaló, como no podía ser de otra manera, en el cine, en un peculiar y rocambolesco proyecto del singular director Alejandro Jodorowsky, cuya pretensión era llevar a la gran pantalla la novela de Frank Herbert "Dune". Aunque la producción no llegó a buen puerto, Foss coincidió con Moebius, lo que sin duda fue un encuentro sumamente interesante, aunque quedara en nada. Su colaboración con otro maestro de la ilustración, H.R. Giger, sí que fue más fructífera, pues ambos colaboraron en el diseño conceptual de "Alien, el octavo pasajero". Hay algo de ambos artistas en la emblemática nave Nostromo. Después vendrían "Flash Gordon", "Superman" y otros trabajos hasta llegar al más reciente, nada más y nada menos que "Guardianes de la Galaxia".
En una entrevista a Jodorowsky sobre el estilo que requería su proyecto fallido, habla con su particular forma de expresarse, de lo que le pedía al diseño técnico, una perfecta forma de referirse al arte de Foss: "Dune tenía que ser hecha. Pero, ¿qué tipo de naves espaciales usar? Ciertamente no los degenerados y fríos coches o submarinos de hoy en día en América, antítesis misma del arte, que por lo general se ve en las películas de ciencia ficción, incluyendo “2001, Odisea en el espacio”. ¡No!, yo quería entidades mágicas, vehículos que vibraran, como los peces que nadan y tienen su ser en las profundidades mitológicas del océano…Yo quería joyas, animales-mecánicos, mecanismos con alma. Sublimes como cristales de nieve, los ojos-facetados de las moscas, alas de mariposa. No refrigeradores gigantes, cascos transistorizados y remachados, hinchados con el imperialismo, el saqueo, la arrogancia y la ciencia eunucoide…"


No cabe duda de la personalidad que desprende su obra, el uso del color, el paisaje, esa soledad cósmica en el que sólo las naves espaciales, las máquinas y los robots parecen adaptarse como un guante a esa inmensidad, a la belleza de los paisajes, un estilo, en suma, que lo identifica como uno de los grandes ilustradores de la ciencia ficción.  


16 comentarios:

  1. Fascinante ilustrador, no conocía la obra de Chris Foss, o quizás sí pero no le sabía atribuir su nombre. Me gusta lo rico en detalles que es, y los colores así como muy de comic. Casualmente hace un rato estaba viendo las aventuras de Ripley dentro del Nostromo. Buena pelí.
    Saludos
    :)

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    1. Creo que el Nostromo tenía más del estilo orgánico de Giger que del colorido de Foss, que tampoco hubiera sido muy adecuado en una historia tan oscura como Alien.

      Saludos Ana

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  2. Soy lector de ciencia ficción, leí esa novela de Asimov que mencionas, protagonizada por el detective Elijah Baley. Y soy un aspirante a dibujante. Así que me gustá mucho esta entrada. Gracias por presentar a eete talentoso ilustrador

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    1. Seguramente Foss colaboró en numerosas ocasiones con Asimov, que le venía como anillo al dedo a su estilo.

      Saludos Demiurgo.

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  3. No conocía a este ilustrador, seguramente he visto cosas suyas pero no le ponía nombre. Así que gracias por esta entrada.
    Me encanta tu referencia a Miquel Zueras. Graaande.

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    1. Miquel tiene un estilo muy marcado y singular y rápidamente creo que lo podrías identificar.

      Saludos Clementine.

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  4. Salvo escasas excepciones nunca me han llamado demasiado las aventuras espaciales y menos la literatura de ciencia ficción. Pero hay que admitir que el tío dibujaba muy bien.

    Si tiene que invadirnos una raza extraterrestre que al menos sea del atleti ;P

    Me alegro de tu regreso :)

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    1. Gracias Doctora. En mi caso serían del Granada, que también son rojiblancos, aunque más pupas que los del atleti.

      Saludos.

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  5. No lo conocía. Lo que más me llama la atención es los colores. Muy acertado lo que decís, resalta entre todas las típicas ilustraciones con gris metálico que se suelen ver.
    Me encanta la ilustración de la Isla de Pascua.

    Sos del Granada ¿cierto?

    Abrazo!

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    1. Si, ese colorido es de lo más particular y no suele ser muy frecuente, por lo menos en el cine de ciencia ficción, con muchas luces pero poco color.
      En efecto soy del Granada y este año lo estamos pasando francamente mal.

      Un abrazo Frodo.

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  6. ¡Qué chula la de la isla de Pascua, Sr. Cahiers. Un fuerte abrazo de retorno al mundo blog.

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    1. Muy sugestiva esa imagen y desde luego mucho más interesante que la versión oficial.

      Un abrazo Marcos.

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  7. Estimado Maestro Cahiers,
    ¡Qué gran homenaje a Foss! Creo reconocer muchas de sus ilustraciones, aunque no sabía de él. Es una granatribución esa que le realizas a Miquel, él también es un gran ilustrador con una marcada personalidad artística.
    Eunocoide? Me encantan tus descripciones, echaba mucho en falta tus artículos, fuiste el primer bloguero en seguirme de manera asidua y darme ánimos para continuar. Esas cosas no se olvidan.
    Del artículo de hoy, tengo que decir que el arte de Foss es magnífico, seguro que muchos otros ilustradores se basaron en él, pues recuerdo algún ejemplar de "Zona 84" con alguna nave de las carácterísticas que describes.
    ¡Eres un grande!
    Abrazacos, maestro Cahiers.

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    1. Gracias amigo UTLA, y ya le digo que una de las razones mi regreso era volver a encontrarme a los viejos amigos blogueros. Me ha costado, no crea, porque siempre lo dejaba para mañana y así pasaron unos cuantos meses, pero aquí estoy.
      No me extraña que alguna portada del mítico "Zona 84" llevara la firma de Foss. Las portadas de las revista de la época, además de la citada, y otras como Comix Internacional, eran magistrales.

      Un fuerte abrazo estimado amigo!!!

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  8. Hombre, Cahiers! Gracias por mencionarme en esta entrada. Bueno, creo que todo dibujante ha de intentar conseguir un mundo propio, aunque yo me veo incapaz de dibujar esas impresionantes naves de Foss. Recuerdo sus excelentes portadas con naves sobrevolando paisajes iluminados por dos soles en la colección Nebulae, aún guardo la que hizo para "El tiempo de los señores halcones" de Michael Moorcock a finales de los setenta.
    Me pregunto cómo sería una versión de "Dune" por Jodorowsky, con un reparto integrado nada menos que por Dalí, Orson Welles, Mick Jagger y Gloria Swanson. Excesivo, seguro, como el metraje de 14 horas que pretendía el director.
    Saludos!
    Borgo.

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    1. Yo creo también que un dibujante debe tener su propio estilo, aunque en estos tiempos en que ya se ha inventado casi todo, resulta difícil ser original. Recuerdo Nebulae y Nueva Dimensión, con sus portadas siempre interesantes.
      La película de Jodorowsky hubiera sido un delirio inmenso, con aquel trono en forma de váter diseñado por Dalí que ya era una declaración de intenciones.

      Saludos

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