Y digo que tiene algo de tramposa la propuesta, porque utiliza algunos de los resortes de su antecedente de los 70 para enganchar al aficionado nostálgico. De hecho, intervienen todos los personajes de la serie original sumados a otros nuevos, pero inmersos en un universo de una complejidad más que notable. Seguramente, los nuevos autores de este Mazinger Z, pretendían dotar a su creación de todas las carencias que tenía la criatura perpetrada por Gō Nagai hace unas cuantas décadas. Pero el problema radica en que la historia es un despropósito difícil de seguir, con mezcla de mitología clásica y otros argumentos, pero muy confuso, como si se improvisara en cada fotograma. Si a eso añadimos que el personaje principal, Mazinger, pasa casi a un segundo plano, en algunas ocasiones desaparece literalmente, quedando sus batallas con brutos mecánicos muy fragmentadas y difusas, ya tenemos el desastre absoluto. Se prescinde de lo que realmente impactó a aquellos niños de los 70, lo que provoca un sentimiento de traición hacia el mito original. Que le faltaba sustancia era más que evidente, pero no se puede sustituir una cosa por otra, no se puede cambiar una intriga enrevesada por lo que constituía el alma de la serie, sus míticos combates, los que quedaron en el recuerdo. Es una decepción que nadie haya reparado en ello y que las peleas con Brutus M3, Jinray S1 o Garada K7, hayan quedado sepultadas en el mar de la confusión. Y es una verdadera lástima, porque la animación es digna de mención, mereciendo mejor resultado en su desarrollo argumental. No hay demasiada tensión dramática en los combates, porque son continuamente interrumpidos por molestos flashback, que proliferan por doquier, con tramas y subtramas que se cruzan y un sentido del humor a veces excesivo. Poco importa que su autor, Go Nagai, haya recogido diversas ideas de su universo particular y de otras creaciones, fusionándolas en esta especie de galimatias, porque el hecho primordial es que lo que funcionó era lo suficientemente bueno para haberlo respetado, admitiéndose un enriquecimiento de la idea, pero no un borrado sistemático del esquema. El peso del cambio es un lastre y se hace tremendamente difícil seguir la serie hasta el final, a no ser que te armes de una paciencia infinita.
lunes, 20 de mayo de 2013
MAZINGER Z, ESCONDIDO EN LA MEMORIA
Y digo que tiene algo de tramposa la propuesta, porque utiliza algunos de los resortes de su antecedente de los 70 para enganchar al aficionado nostálgico. De hecho, intervienen todos los personajes de la serie original sumados a otros nuevos, pero inmersos en un universo de una complejidad más que notable. Seguramente, los nuevos autores de este Mazinger Z, pretendían dotar a su creación de todas las carencias que tenía la criatura perpetrada por Gō Nagai hace unas cuantas décadas. Pero el problema radica en que la historia es un despropósito difícil de seguir, con mezcla de mitología clásica y otros argumentos, pero muy confuso, como si se improvisara en cada fotograma. Si a eso añadimos que el personaje principal, Mazinger, pasa casi a un segundo plano, en algunas ocasiones desaparece literalmente, quedando sus batallas con brutos mecánicos muy fragmentadas y difusas, ya tenemos el desastre absoluto. Se prescinde de lo que realmente impactó a aquellos niños de los 70, lo que provoca un sentimiento de traición hacia el mito original. Que le faltaba sustancia era más que evidente, pero no se puede sustituir una cosa por otra, no se puede cambiar una intriga enrevesada por lo que constituía el alma de la serie, sus míticos combates, los que quedaron en el recuerdo. Es una decepción que nadie haya reparado en ello y que las peleas con Brutus M3, Jinray S1 o Garada K7, hayan quedado sepultadas en el mar de la confusión. Y es una verdadera lástima, porque la animación es digna de mención, mereciendo mejor resultado en su desarrollo argumental. No hay demasiada tensión dramática en los combates, porque son continuamente interrumpidos por molestos flashback, que proliferan por doquier, con tramas y subtramas que se cruzan y un sentido del humor a veces excesivo. Poco importa que su autor, Go Nagai, haya recogido diversas ideas de su universo particular y de otras creaciones, fusionándolas en esta especie de galimatias, porque el hecho primordial es que lo que funcionó era lo suficientemente bueno para haberlo respetado, admitiéndose un enriquecimiento de la idea, pero no un borrado sistemático del esquema. El peso del cambio es un lastre y se hace tremendamente difícil seguir la serie hasta el final, a no ser que te armes de una paciencia infinita.
martes, 30 de marzo de 2010
I ROBOT
C3PO Y R2D2: Icono indiscutible de la saga galáctica de George Lucas, representan la parte humoristica más sofisticada que la bufonada del personaje infográfico de Jar Jar Binks que vendría después. Inspirándose en la pareja cómica Stan Laurel y Hardy, ambos androides, uno de protocolo y otro técnico en reparaciones y navegación, muestran sus personalidades opuestas, descargando toda su ironía, sobre todo en la primera entrega de la saga. Recordar que C3PO en España tenía el mismo doblaje que Woody Allen, lo cual reforzaba su carácter neurótico y pusilánime.
T800: El Cyberdyne System T-8OO es un organismo cibernético con endoesqueleto de titanio y tungsteno, recubierto de tejido humano que funciona con una célula energética de 120 años de autonomía. Con capacidad de aprendizaje, esta cualidad fue restringida por su creador, el mega sistema Skynet para, de esta forma, controlar de forma férrea a sus robots ejecutores. Una vez que se desprende de su apariencia humana, se nos muestra el verdadero rostro que se esconde tras la máscara, que no es otro que el de mensajero de la muerte, una muerte en forma de esqueleto metálico que no siente ni dolor ni remordimientos.

-Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
-Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
-Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
ROBOCOP: Restos biológicos humanos fusionados con un exoesqueleto de titanio, recubierto con kevlar, a prueba de balas, y armado con una pistola semiautomática modificada Beretta 93R, transformaron al oficial de policía Alex Murphy en un robot en la lucha contra el crimen organizado en el viejo Detroit. Con esta premisa compone el director Paul Verhoeven un futuro no muy lejano, en donde los cuerpos de seguridad pertenecen a una corporación privada llamada OCP (Omni Productos de Consumo). El tono irónico se funde con la violencia explícita en un relato que cuenta como un hombre sin identidad, transformado en una máquina, puede reconstruir su pasado en base a fragmentos de su memoria. Muy interesante el papel de Clarence Boddicker, el criminal en potencia, ejercido por un actor como Kurtwood Smith que físicamente no parecía el más indicado.
EL PISTOLERO: Un parque de atracciones, llamado Delos, sirve como distracción a los turistas que pueden enfrentarse a robots y vencerles en el lejano oeste, hasta que un fallo en el sistema hace que los androides actúen por su cuenta y ya no se dejen matar, sino al contrario, ahora son ellos quienes dictan las normas, sobre todo un pistolero, recreación de Yul Brynner que retoma la apariencia de su personaje en "Los 7 magníficos" y que será un asesino implacable. Este es el interesante argumento de "Almas de metal", dirigida por el afamado escritor Michael Crichton en el año 1973.
ROBBY: El robot de "Planeta Prohibído" era manejado por un actor que llevaba un traje mecánico de 2,18 metros de altura y, además de poseer una gran fuerza, tenía la habilidad de fabricar gran diversidad de objetos. Fue protagonista de otros largometrajes y tuvo su pequeño momento de gloria en televisión, pero, sin duda, siempre recordaremos su participación en el film "Planeta Prohíbido", que, entre otras cosas, representa un salto cualitativo en el género de ciencia-ficción, en una historia inspirada en "La tempestad" de Shakespeare. Asistimos al enfrentamiento entre la técnica y los fantasmas del subconsciente, los mismos que hicieron desaparecer, en una sola noche, a la civilización de los Krell, justamente cuando habían alcanzado la perfección.
ASH: "Aún no habéis comprendido a qué os enfrentáis. Un perfecto organismo. Su perfección estructural sólo está igualada por su hostilidad. Yo admiro su pureza, es un superviviente al que no afecta la conciencia, los remordimientos ni las fantasías de moralidad... No tenéis ninguna posibilidad, pero... contáis con mi simpatía." Estas desalentadoras palabras son las que el robot Ash, o persona sintética, dirige a los últimos supervivientes de la nave Nostromo en "Alien, el octavo pasajero"; claro que la contestación que obtienen por parte de Parker, el personaje interpretado por Yaphet Kotto, son bastante meridianas: "¡Desconecta esa puta mierda!".
WALL-E: En una Tierra abandonada por los seres humanos, debido al alto índice de desechos acumulados que la han vuelto poco recomendable, un batallon de pequeños robots de limpieza se dedica a compactar basura para restaurar el equilibrio en el planeta. Los años han pasado y el único robot que se mantiene aún en activo es Wall-e, que parece que ha desarrollado una personalidad propia, sensible y emotiva. Pixar da toda una lección de cine, sobre todo en la primera mitad de la película, donde sin la necesidad de diálogos se nos muestra toda una serie de impulsos emocionales a través de los ojos de nuestro pequeño amigo. La aparición de Eve, una robot exploradora hace que Wall-e experimente el verdadero amor. Especialmente emocionante es la escena que ambos robots contemplan la película "Hello Dolly", y el pequeño compactador de basura acerca su mano a su compañera cibernética.
MARIA: En un mundo dividido en dos partes irreconciliables, los obreros y la clase dominante, se fabrica un robot con la intención de suplantar a una mujer líder que puede cambiar el mundo. Moraleja de como la tecnología sin conciencia puede manipular el destino. María fue uno de los primeros robots del cine y se lo debemos al maestro Fritz Lang y a una película adelantada a su tiempo.: "Metrópolis".
GORT: Guardián de la paz, centinela perenne que vigila, ese es el presente otorgado por Klaatu, un extraterrestre preocupado por el clima de tensión bélica en pleno auge de la era nuclear. Cuando en la guerra fría, el cine intentaba advertirnos sobre el peligro del comunismo y la desconfianza se reproducía de forma vertiginosa, Robert Wise nos ofreció un argumento que nos señalaba de forma inequívoca el peligro de una guerra de consecuencias devastadoras. En nuestra memoria siempre quedará la famosa frase "Klaatu barada nikto" que servía para detener el afán destructor del robot Gort. Años después, San Raimi, rescataría esas mismas palabras para recitar un conjuro mágico en la película "El ejército de las tinieblas".

MOTOKO KUSANAGI: En el siglo XXI la Mayor Kusanagi, un cyborg con cerebro humano y cuerpo artificial, a cargo de la Sección Policial, investiga los hechos delictivos perpetrados por un delincuente cibernético llamado el "maestro de las marionetas", que en el fondo no es nada más y nada menos que todo un cumulo de conocimiento informático que ha tomado consciencia de si mismo y busca la forma de materializarse en un cuerpo físico. Este es el argumento de "Ghost in the Shell" del director Kokaku Kidotai que, por sus complicadas reflexiones metafísicas, requiere más de un visionado, para su correcta comprensión.




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