jueves, 17 de mayo de 2012

EL AEROPUERTO


Caminaba algo confuso entre los miles de coches que dormitaban en el aparcamiento casi infinito del aeropuerto. Cuando llegó a su plaza, observó con zozobra que su automóvil no se encontraba donde debería. Ya no estaba muy seguro de haberlo aparcado en ese lugar. Se atusaba los cabellos en un mar de dudas, mientras un avión rompía el silencio precario de aquellos cielos grises y plomizos. Pensado que se había equivocado, se dispuso a recorrer las cercanías esperando tropezarse con su coche. Pero pasaba el tiempo y no conseguía encontrarlo. Tomó su móvil para llamar al encargado del parking y contempló con cierta irritación que no tenía cobertura. Se maldijo y empezó a tener el presentimiento de que este no iba a ser su día. Entró al aeropuerto y se sentó en una sala inmensa, en donde transcurría un incesante ir y venir de sueños y maletas. Sacó su portátil para enviar un correo urgente y, cuando emergió la ventana de la contraseña, se percató aterrorizado de que no se acordaba. Un hombre que estaba sentado junto a él, al contemplar su inquietud, le dirigió unas palabras que no llegó a entender. Debe ser extranjero, pensó, pero su alarma llegó a límites insospechados cuando ni él mismo lograba articular ninguna palabra coherente. En lugar de ello, emitía unos sonidos guturales incomprensibles, lo que le produjo una gran angustia. El sudor comenzó a inundar su confuso rostro y, cuando el corazón se agitaba desbocado, se despertó. Desorientado, pensó que había tenido el sueño más extraño y confuso de su vida. Se levantó balbuceante y, aprovechando la luz de la hoguera, prosiguió decorando la cueva con una ilustración de la cacería de mamuts del día anterior.


jueves, 10 de mayo de 2012

EN EL SET DE RODAJE (II)


Marlon Brando localizando exteriores para "El rostro impenetrable". Antes, había despedido a Kubrick para ponerse al frente de la dirección, para el rodaje de un film narcisista para unos y obra no exenta de méritos para otros.

Richard Brooks parece recibir alguna advertencia de Burt Lancaster, aunque, para no cuestionar su autoridad, el director permanece unos peldaños más arriba en esa escalera en ninguna parte. El rodaje pertenece a la película "Los profesionales" con un reparto de lujo: Burt Lancaster, Lee Marvin, Robert Ryan, Jack Palance, Claudia Cardinale, Ralph Bellamy y Woody Strode.

Otra vez Richard Brooks trata de enseñar a Louis Calhern como defenderse de sus conflictivos alumnos en la mejor película sobre el género de rebeldía en el sistema educativo, "Semilla de maldad". Mientras, Glenn Ford se fuma un puro, esperando no tener que utilizar esas tácticas con alumnos tan díscolos como Vic Morrow o Sidney Poitier.

George Stevens se dispone a rodar lo que a la postre sería un fotograma inmortal del cine en general y de James Dean en particular. La película es obviamente "Gigante".

Cecil B. DeMille en pleno rodaje de "Los diez mandamientos", en la versión de 1923. Es el tiempo de los pioneros en los que el cine era en sí mismo una aventura.

Un descamisado Elia Kazan sitúa en plano a Albert Dekker, Raymond Massey y James Dean en "Al este del Edén", films intenso y dramático con claras referencias bíblicas.

En "Cortina rasgada" Alfred Hitchcock instruye a Paul Newman en como deshacerse de un incómodo agente de los servicios secretos del Telón de Acero. Una escena angustiosa, que nos ilustra la dificultad de matar a un enemigo con celeridad.

Henry Koster parece sujetar las riendas del caballo que monta un Marlon Brando, caracterizado como Napoleón, en la película "Désirée". Aunque, conociendo el carácter del actor, quizás a quién pretendía controlar el director no fuera al equino.

De cuando el cine era ajeno a los efectos digitales. Mervyn LeRoy observa el despliegue de medios en un incesante ir y venir de extras y técnicos, mientras se construye uno de los decorados de "Quo Vadis", a la mayor gloria de un inspirado Peter Ustinov.

Mike Nichols, en el rodaje de "¿Quién teme a Virginia Woolf?", da las oportunas instrucciones a Elizabeth Taylor y Richard Burton, dos personalidades abocadas en esa relación de amor-odio que tanto juego les dio a la largo de sus vidas.

El rey de rock en interesante charla con el director Charles Marquis Warren en un descanso del rodaje de "Charro", un esforzado western que no entusiasmó demasiado a la crítica, al igual que la barba de Elvis para sus incondicionales.


No, no es le Papa Ratzinger, sino Anthony Quinn y el director Michael Anderson en "Las sandalias del pescador", en una película que habla, como ahora, de una crisis internacional, provocada por una China con dificultades económicas de primer orden. Claro que eso era antes del "Made in China" y su poder emergente. Morris West, el autor de la novela demostró que lo suyo no era el arte de la profecía. 

Trío de ases, James Stewart, Henry Fonda y Gene Kelly en el rodaje de la película "El club social de Cheyenne", una simpática propuesta a caballo entre el western y la comedia.

 

lunes, 7 de mayo de 2012

LA GRAN TRAGEDIA


"César, guárdate de los idus de marzo". Esa profecía resuena en mis oídos desde este último sábado.Y no es que estemos en ese mes en concreto, pero puedo interpretarlo como la gran tragedia que se avecina. Es lo que tiene ser aficionado de un equipo de fútbol que tiende al drama excesivo, que gira siempre hacia el abismo más profundo, al más funesto de los destinos. Cuando en 1976 el Granada CF bajó a segunda división, categoría a la que no retornaría hasta el 2011, lo cierto es que me importó bien poco por no decir absolutamente nada. Es la indiferencia propia del que carece de pasión por algo. Por suerte o por desgracia, esto nunca se sabe y en eso se parece mucho al amor, hace ya muchos años que comencé por mantener una relación tormentosa por un escudo y unos colores con excesiva tendencia al fracaso. Un deseo imposible e imperecedero. Eso me recuerda al amor obsesivo y enfermizo de los protagonistas de "Cumbres borrascosas", que no pudieron consumar su pasión, pero que ese deseo continuó incluso después de la muerte. Como pueden observar, esto del fútbol, tiene un poder etílico que no te hace más que decir incoherencias. Pero, después de aquella mítica frase de Bill Shankly, "Algunos creen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho, mucho más importante que eso", ya hay poco que añadir a la locura que para algunos de nosotros representa el deporte rey. 

Esta penúltima jornada de liga estaba absolutamente encaminada hacia la permanencia en primera división, ganábamos al Real Madrid y el Zaragoza no pasaba del empate. Pero, en unos minutos dramáticos, todo cambió, nos empataron en un penalti absurdo e infantil y el equipo maño marcó el gol que, a la postre, le llevaría a la victoria. No obstante, lo peor estaba por venir, y es que un grupo de jugadores y directivos, emulando a los lemmings al borde del acantilado,  comenzaron a insultar al arbitro, e incluso un impulsivo, por no decir otra cosa más fuerte, Dani Benítez arrojó una botella de agua al colegiado. Teniendo en cuenta de que el trencilla de turno, aparte de la provocación de ser de Zaragoza, no tuvo ninguna influencia significativa en el resultado, pues fue el propio Granada CF es que se auto-inmoló, y que aún quedaba un partido final de trascendencia trágica con el Rayo Vallecano, no tiene ningún sentido que, desde el presidente hasta el utillero, todo el mundo pierda los papeles tan estúpidamente. 

 
Algo terrible se palpa en una brisa siniestra de perdición y derrota, algo intangible, una especie de incertidumbre ciega que se columpia en el alambre y con una espada de Damocles en su cabeza. Sé que, para el que no es aficionado al fútbol, todo esto puede parecer pueril, una nadería carente de interés. Una preocupación sin sentido. Es posible que tenga razón, pues no hay una explicación demasiado racional para las pasiones, que nos manejan y nos tratan como marionetas a la deriva. Pero no se puede evitar, es una trampa de sentimientos primarios que te atrapa y no te suelta. 
Mi ritmo cardíaco ya ha sufrido lo suficiente durante estos dos últimos años, con promociones de ascenso al borde del infarto, como para exponerme a esa caída libre y sin paracaídas que representa un partido a cara de perro. Así que, este próximo fin de semana, donde todo se decide, en el que la suerte estará echada, un servidor puede que con toda seguridad, escape del tumulto de los transistores y el poder hechizante del pasto televisado, y me esconda en algún lugar de evasión. Probablemente me meta en un cine de sesión continua y no salga de él hasta que la tragedia, o quien sabe si la gesta, se haya consumado. Será fácil adivinarlo, en el aire pueden sonar los ecos de la victoria o el sonido sepulcral de la derrota. Si John Huston, tan amante de los perdedores, hubiera sido de un equipo de fútbol a buen seguro hubiera sido del Granada CF, pues no hay nadie en el mundo tan abocado al infortunio. No se si acabaré igual que al final de "El tesoro de sierra madre", cuando habiéndolo perdido todo, ambos protagonistas supervivientes, se ríen a mandíbula batiente. Probablemente no, pero lo superaré, ya ha pasado otras veces.



viernes, 4 de mayo de 2012

LA CAJA DE PANDORA-MADE IN SPAIN

Crowley nos ofrece este mes de mayo una nueva entrega de su magnífica revista "La caja de Pandora" con el título de "Made in Spain". En este número tengo el honor de escribir un artículo sobre "La caza" de Saura, una película que me resulta muy emblemática en la cinematografía española y que ya incluí en "333 films impactantes" de otro buen amigo de la blogosfera, como es Lazoworks. En primer lugar, debo agradecer la confianza que me otorga Crowley al permitirme participar en este proyecto junto a tan brillantes firmas y, en segundo lugar, felicitarle por su fenomenal trabajo en una maquetación atractiva y muy bien elaborada. Les animo a que visiten "La caja de Pandora", que a buen seguro disfrutaran de su lectura. Gracias anticipadas a todos y aquí les dejo el oportuno enlace: