miércoles, 10 de abril de 2013

CUESTIÓN DE TIEMPO

A Eufrasio Cantalejo le quedaba apenas un mes de vida. Tenía el orgullo de ser poseedor de una de las enfermedades más extrañas y fulminantes del mundo. Los médicos le habían desahuciado y abandonado a su suerte. Sólo le quedaba rezar. Un día le propusieron, como única salida para engañar a la muerte, la criogenización. Le despertarían cuando la ciencia tuviera una respuesta a su extrema dolencia. Y así sucedió, pasaron cien años y Eufrasio fue reanimado de su letargo. Cuando estuvo lo suficientemente lúcido, preguntó si ya estaba curado. Unos científicos de batas blancas, le comunicaron que a pesar de haber pasado un siglo aún la ciencia no tenía respuesta, que lo habían despertado para pasarlo a otra cámara de criogenización más moderna, con una autonomía propia para otros cien años. Antes de pasar al letargo, pudo ver las maravillas de aquel mundo futuro y no comprendió como aún no habían encontrado la solución a su enfermedad, en una civilización que prácticamente había acabado con todos los sufrimientos que atormentan al ser humano. Una vez más fue animado a dormir en una confortable cápsula en donde pasaría no se sabe cuanto tiempo, quizás otros cien años. Un día volvió de nuevo a la vida, abrió los ojos y se encontró en una especie de chamizo sobre unas pieles de animales. Un fuego situado junto a él le daba un calor confortable. Intentó levantarse pero no pudo, sus piernas aún estaban adormiladas. Ya había sentido antes esa sensación, la primera vez que le despertaron. Se percató de la presencia de un hombre sentado junto a la hoguera, tenía un extraño tocado de plumas en la cabeza. Le dijo que era el chamán de la tribu, que habían encontrado su cápsula y otras más, pero que el único cuerpo con vida era el suyo. El mundo había sufrido un cataclismo cuando una estrella del cielo cayó a la Tierra. Había pasado doscientos años dormido y ahora moriría en un mes, no tenía salvación. Explicó sus dolencias a aquel hombre arrugado y con plumas en la cabeza. Este asintió con la cabeza, se levantó y volvió al cabo de un rato. Le hizo beber un espeso y repugnante brebaje elaborado a base de hierbas del bosque y le dijo: "¡Ya está!". ¿Ya está?, pensó para sus adentros, el mes que viene moriré. Y llegó el mes que viene y dijo lo mismo "el mes que viene moriré". Así pasó Eufrasio los últimos 60 años de su vida, siendo uno de los hombres más longevos de la tribu.

viernes, 5 de abril de 2013

EL CINE DE ANIMACIÓN Y EL DISEÑO DE PERSONAJES



Ayer acudí con mi hija de 6 años al cine, cumpliendo con el ritual de ver la película de animación que por suerte o por mala fortuna toque en el momento. El título en cuestión era esta vez  "Los Croods", film no demasiado trascendente pero visualmente muy atractivo. Narra las aventuras de una familia de cavernícolas que tienen que abandonar la seguridad de su cueva por causa mayor y adentrarse en un territorio tan fascinante como peligroso. La película intenta darnos alguna clase de enseñanza con moralina, en la que se interpreta lo asfixiante que puede ser la sobreprotección paternal, llevada al paroxismo en contraposición de lo que supone vivir en libertad, en una libertad por otra parte no exenta de ciertos riesgos. Algún sesudo pensador vería en esta trama argumental una referencia a "El miedo a la libertad" de Erich Fromm, aunque naturalmente sería una conclusión sobredimensionada de algo menos pretencioso y, desde luego, nada perseguido por esta propuesta de cine de animación. Porque, si nos ponemos a buscarle tres pies al gato y queremos extraer algún mensaje filosófico sobre lo que trata "Los Croods", podríamos llegar a la precipitada conclusión de que sus perpetradores intelectuales no logran encontrar el equilibrio en la conducta de los personajes, pasando del conservadurismo más timorato a la osadía, en cierta medida, más irresponsable. Supongo que es mejor quedarse con el espectáculo visual que supone la película, que es en lo que alcanza una notable destreza y, sobre todo, en el diseño de sus personajes, sin el cual un proyecto como el que nos ocupa alcanzaría cuotas peligrosas de mediocridad. A priori podríamos pensar que la acción se desarrolla en la prehistoria que todos conocemos, pero es ahí donde se apuesta por otra cosa distinta, más original, casi onírica, en el desarrollo de las criaturas que pueblan sus inmensos escenarios. De tal manera que nos podemos encontrar a un Mamut con lunares, un felino con cabeza de búho, un carnero con cuerpo de avestruz, unas pirañas en forma de ave o una ballena terrestre emulando a un elefante. 


Sorprende por lo inesperado y ese es uno de los valores de "Los Croods", independientemente de que no vaya a pasar a los anales de la historia del género de animación por otras virtudes menos palpables, aunque el entretenimiento está garantizado, con un 3D aceptable que merece la pena. Se que son muchos los que rechazan las tres dimensiones, pero en este tipo de propuestas nos ofrece un rendimiento considerable, con una sensación de profundidad ciertamente estimable. Me ha hecho recordar otra película que tenía una galería de personajes impecable, como fue "Rango", curioso western, quizás poco indicado para los más pequeños, por su arriesgada puesta en escena repleta de rostros arrugados, escamosos e inquietantes. Lo que molesta de ésta última propuesta es que podrían haber sido extraordinaria, pero se quedó alfo huérfana de un guión algo más contundente. No obstante, "Rango" es una joya de la animación que se deja ver y que hubiera merecido algo de mayor fortuna, en el desarrollo de la historia de un pistolero a la fuerza que se debate entre el sentido del honor y la cobardía del impostor.


Una saga que prueba fortuna siempre en la construcción de sus personajes es la de "Ice Age", unas veces con más acierto que otras. Ya hablé en este blog de uno de ellos, de la comadreja Buck de la tercera entrega, que hacía que la misma alcanzara cotas de calidad que no había demostrado hasta entonces. En "Ice Age 4" se hizo un esfuerzo estimable en la elaboración de los personajes que interpretan a unos piratas sin escrúpulos a la deriva. Aquí el resultado queda a medias, debido a que quizás el carácter de cada uno de ellos no llega a la altura esperada, sobre todo del líder, una suerte de trasunto de John Silver el Largo de "La isla del tesoro", que se esfuerza por ser carismático pero que se queda a medio camino. Puede que todos quedaran un tanto en el aire debido al carisma de otro personaje tan simpático como el de la abuela delirante del perezoso. 


Si le damos un repaso, en líneas generales, a las últimas propuestas animadas que han pasado por las salas de cine, nos daremos cuenta del peso específico que sus criaturas pixeladas tienen y de como, junto a una buena historia, pueden tener su lugar en la permanencia del recuerdo o en el olvido de lo insustancial. Una de las últimas en llegar ha sido "Rompe Ralph", que  en un juicio apresurado podría parecer la menos coherente, pero que una vez vista tiene hallazgos sorprendentes. Cuenta con una ventaja nada desdeñable, apelar al sentimiento nostálgico de los vídeo juegos de antaño, aquellos que nos arrastraron de forma masiva a las salas recreativas. Y lo hace con un respeto encomiable, siendo sus protagonistas fieles representantes de una época que parece no tener final. Incluso  la escenografía aparatosamente empalagosa, esa carrera en el paisaje de las golosinas, del azúcar y las piruletas, no parecería desde luego lo que podría atraer a un público más exigente. Eso, unido al diseño de su pequeña protagonista, podría resultar de lo más infantil, pero resultar eficaz dentro del marco de una trama argumental que no carece de méritos.


El malvado de "El origen de los guardianes" equilibra la balanza de lo que podría haber sido la típica película navideña, familiar y sin demasiadas aristas. Y es que el señor de los malos sueños, de las pesadillas, de las noches de terror, está diseñado con las suficientes pinceladas de oscuridad como para poder mantener a un público más adulto pendiente del hilo argumental, contando con el hándicap de lo insoportable que les resultó a muchos el personaje del conejo de Pascua. La película también sorprende con su principal protagonista, un Jack Escarcha con un manto de tristeza que hace al personaje interesante en esta propuesta muy deudora de Los Vengadores marvelitas. En cuanto a Pixar y su última aportación, "Brave", hay que decir que, si bien no ha cumplido la expectativas a las que nos tiene acostumbrados la célebre productora, sigue siendo fiel a su tradicional estilo, que aporta algo más que las demás producciones del cine de animación, aunque está por debajo de alguna de sus anteriores creaciones. No cabe duda de que la extensa galería de personajes de "Hotel Transylvania" es lo más atrayente de una película un tanto alocada, que no sabe tomarse un descanso para templar su ritmo narrativo,  lo que convierte en un lastre todo su intento por conectar con los más exigentes. Por eso resulta de singular belleza el momento en que la película se para en explicar la tristeza de un Drácula que añora al amor de su vida, el que perdió en una noche de fuego y destrucción.  Es curioso, pero en este repaso algo ligero, se me va quedando muy atrás "Las aventuras de Tadeo Jones", que pese al mérito que tiene por el hecho de haber recaudado cifras millonarias en el mustio cine patrio, no parece que pueda sostener un pulso de suficiente identidad como para ser una buena película. Eso, a pesar de sus virtudes como film de aventuras, pero algo desdibujado, tanto en sus personajes, demasiado planos o estereotipados, como en un guión algo simplón. 

Hotel Transylvania


lunes, 1 de abril de 2013

EL ARTE ERÓTICO DE BEN NEWMAN

Ben Newman es un artista británico cuyas obras destilan un erotismo ciertamente algo enfermizo, morboso sin duda alguna, sobre todo en la reinterpretación de algunos cuentos infantiles que versiona de una forma muy particular. El arte es libre y Newman lo demuestra en cada uno de sus trazos, atractivos e imaginativos, aunque de lo que no cabe duda es de su talento.

Atrevida sería la palabra correcta para esta versión de ¿"Los tres cerditos"?,  aunque no logro imaginar como se llega a esta interpretación tan extraña.


Extraño número erótico, emulando una ejecución en la silla eléctrica, y parece congregar a un numeroso grupo de aficionados más partidarios del  bondage que de la pena capital. 


Esta abuelita, en realidad el lobo feroz, no parece dispuesta a comerse a Caperucita Roja, no en el sentido literal claro está.


Estos compañeros de viaje de Dorothy parecen algo distraídos y se ignora si serán capaces de concentrarse en su búsqueda del Mago de Oz.


A esta chica parece gustarle que Pinocho mienta una y otra vez, ¿por qué será?.


¿El camarote de los Hermanos Marx en versión "Frankenstein"?. Claro que el buen doctor nunca tuvo tan buenas enfermeras...


Al monstruo de la Laguna negra se le ve en demasiadas ocasiones fuera del agua, debe ser por alguna razón imperiosa.

A los fantasmas les da por la vena intelectual y se pirran por la empollona Velma de Scooby Doo.


A saber porque este astronauta se encuentra demacrado, ¿demasiada actividad física?.


Últimamente los niños pasan mucho tiempo jugando con sus figuritas de Lego y se ignora la razón.


Los calamares gigantes son casi imposibles de ver en la superficie, pero si la vista merece la pena si que se atreven a echar un vistazo al paisaje.

En este crucial momento no protestaba ni el enano gruñón de la presencia de Blancanieves.

Esta es la intrépida reportera April O´Neil, entrevistando a una de las tortugas ninja, pero, viendo la habitación acolchada y al quelonio en cuestión, parece que su empeño es una locura.


 Parece que al príncipe se le ha olvidado despertar a la Bella durmiente.




martes, 26 de marzo de 2013

BLOGUERO NEGADO EN ECONOMIA SE OFRECE PARA SOLVENTAR LA CRISIS A UN PRECIO MÓDICO

No me cabe la menor duda que arreglar el desastre económico en el que estamos sumidos no es tarea fácil. Es la hora de los talentos, de la inteligencia y la habilidad, de los que tienen un sentido especial, de los brillantes, de los imaginativos, en suma de los capacitados. Sucede no obstante, que parece que la mediocridad nos ha invadido de forma pertinaz, igual que la sequía perseguía sin remisión a un tipo mediocre que fue elegido caudillo por la gracia de Dios. Es la misma cantinela, lo anodino avanza un paso hacia delante para salvarnos del desastre, un paso que siempre suele resultar fatal porque conduce al abismo. Nuestros políticos, tan necesarios pero con una falta evidente de talento, han optado por solucionar la crisis económica aplicando medidas tan simplonas como poco inspiradas. En España, estas terrible secuelas económicas, nos ha sumido en una depresión, no sólo en el sentido pecuniario sino también en el ánimo generalizado de una población, que observa con impotencia como nuestros avances sociales se han ido a las cloacas del sistema. Nuestra economía, ciertamente precaria, se ha sostenido en un banco con muy poca estabilidad, y una de sus patas, la de la construcción, ha hecho que no se mantenga en pie. Porque, cierto bienestar social, sobrevivió durante algún tiempo con la dichosa burbuja inmobiliaria, una especie de bomba de relojería que se fueron pasando unos a otros hasta que estalló. Que le explotara en la narices a Zapatero fue solo una cuestión de mala suerte, o quizás no, porque ni él ni otros supieron tener la suficiente visión para darse cuenta de que la economía de un país no se puede sustentar con algo tan precario como levantar casas a diestro y siniestro, un acto, por otra parte, que hipotecaría el futuro, en todos los sentidos, y que forjaría una corrupción tan perseverante como el pez piloto que acompaña incansablemente al tiburón, comiéndose los restos de sus frenéticos festines. 


Una vez que el monstruo de la crisis se instaló en nuestro país, llegó el momento de aportar soluciones, de encontrar el camino para reconducir semejante desastre. Y fue ahí en donde nuestros políticos fueron al bulto, a lo obvio, a la salida rápida. Para tapar los agujeros del estado se bajó el sueldo a los funcionarios, después se quedaría en el limbo la paga extra de navidad, se eliminaron las ayudas sociales, congelación de las pensiones, incremento de las retenciones salariales, se abarató el despido, se subieron los impuestos, IVA incluido, se sometió a un proceso de letargo las obras e infraestructuras. Para combatir el paro juvenil se han aprobado medidas fiscales que no serán de gran utilidad, porque una empresa en crisis no necesita más empleados cuando está sumida en un mercado abúlico. Primero hay que activar la economía para que las empresas incrementen sus objetivos y de esa forma necesitaran, independientemente de las ayudas, un aumento de personal que garantice su crecimiento. Por otra parte esas medidas, en forma de manta precaria que no te cubre los pies si quieres taparte la cabeza, olvida a los veteranos laborales, los mayores de 40 o de 50 años en paro, cuyo futuro les convierte en ancianos laborales.
Como figura amenazante, cual espada de Damocles o viaje al corazón de las tinieblas, del que hablaba Joseph Conrad, están los famosos rescates a países en dificultades extremas. Claro que, según las condiciones en la que éstos quedan, más que de un rescate debería llamarse directamente secuestro, secuestro, por otra parte que puede acabar con la defunción del sujeto que lo sufre, o en este caso de una salida del euro que se nos antoja un desafío extremo de consecuencias aún no definidas. El último bombazo al respecto viene de Chipre y su intervención en el sistema bancario, que ha llevado a la isla mediterránea a un no confesado corralito, término éste que por sí mismo produce un pánico nada disimulado. Poco importa si algunos han exagerado al calificar a la totalidad de ahorradores chipriotas de contrabandistas rusos o de turbios evasores de capital a paraísos fiscales. El miedo no atiende a reflexiones sesudas, y cualquier explicación esforzada pasa delante de sus oídos como una brisa apenas perceptible. Inaudita fue la autoría de las medidas sobre los pequeños capitales. Ni las autoridades locales ni las europeas quisieron hacerse responsables de las primeras medidas sobre los depósitos chipriotas. "Yo no he sido" parecía la excusa de muchos, equiparable a la gamberrada de algún colegial, y como tales, deberían ser castigados a no salir de sus despachos hasta reconocer la culpa. 

Fuera o no necesaria susodicha intervención, lo cierto es que una desconfianza viaja a sus anchas por el viejo continente. Desconfianza puede que no demasiado sustentada en la realidad, pero por su naturaleza de desmadre económico, ciertamente descontrolada. En medio de semejante clima, nada halagüeño para la estabilidad emocional de cualquier sistema político, viene el lumbreras del presidente del Eurogrupo, el señor Jeroen Dijsselbloem, y manifiesta que «Chipre será el modelo de futuros rescates», provocando un revuelo de consecuencias nefastas. Estas declaraciones probablemente harían correr ríos de esquizofrenia colectiva entre las autoridades de Bruselas, que debieron pensar, en una primera medida fruto de su frustración, colgar del palo de mesana al mencionado e impronunciable Jeroen Dijsselbloem, que tuvo que salir, cual bombero equipado con un lanzallamas, y decir, «el caso de Chipre es único y no puede ser usado como modelo o patrón». Pero el daño está ya hecho, y no son pocos los que piensan en volver al método tradicional de guardar sus ahorros debajo del colchón, una acción que generalizada podrían llevarnos a la madre de todas las crisis. Se castigó a los que despilfarraron, con aquella frase lapidaria de que "habíamos vivido por encima de nuestras posiblidades", y ahora se siembra la incertidumbre en los que optaron por generar ahorro, volviéndonos a todos locos y con un abanico de soluciones a la cual más pintoresca. Quizás las autoridades, una vez que no existan fondos algunos en los bancos, deban recurrir a los recaudadores de impuestos, como el tradicional sheriff de Nottingham, que ponía patas arriba las casas de los sufridos contribuyentes, en busca de alguna moneda perdida que llevarse a la bolsa. Claro que, este tipo de personajes, pueden generar los oportunos Robin Hood.


Para este desmadre político y sus medidas poco inspiradas me ofrezco, para hacer lo mismo, pero cobrando muchísimo menos y eliminando una legión inabarcable de burócratas y cargos infructuosos. No les prometo milagros, tomaré las mismas decisiones y no les sacaré de la crisis, pero les saldrá infinitamente más barato. Total, no tengo  ni puñetera idea de economía.