miércoles, 10 de junio de 2015

LA PANDILLA BASURA

Es curioso como en determinado momentos hay quien tiene un don especial para la transgresión más irreverente. Quizás sea fruto de los tiempos, tan peculiares que cada época tiene sus propias reglas morales que no tienen nunca una fecha certera de caducidad, o en este caso de tolerancia. Los ochenta fueron unos años peculiares, en los que la libertad de expresión cultural parecía más libre del encorsetamiento de otras décadas más conservadoras en sus atrevimientos. 
Hoy en día, cuando veo que el coleccionismo de cromos en los niños aún se mantiene, aunque con unas reglas algo distintas de las que prevalecían en nuestra infancia, dando fe de lo adictivo que puede ser intentar completar un álbum y de la necesidad imperiosa de llegar hasta el final. Bien es cierto que se han perdido ciertas costumbres. Nuestros hijos son poco dados al chalaneo del intercambio de cromos repetidos, todo un ritual de nuestra niñez que parece en vías de extinción, tal y como podríamos recordar con aquellas pequeñas manos abarcando un taco de cromos, rodeadas de un corrillo en las que se intercambiaban las repetidas, discutiendo si aquella o esta otra era más difícil de obtener y por eso valían más. 
Una colección que jamás pasó por mis manos, probablemente porque la edad me impedía por entonces volver a un estado más pueril, fue la de La Pandilla Basura, una propuesta sin duda original y atrevida que hoy en día me parece poco apropiada para los niños, pero de un gran atractivo para los adultos. Producidos en 1985 por la compañía Topps y con el nombre original de Garbage Pail Kids su intención era la de parodiar a las muñecas de la compañía Coleco, las Cabbage Patch Kids, ideadas por Xabier Roberts, y conocidas popularmente como muñecas repollo.
Era más que evidente que a la compañía juguetera no le parecería nada productivo que, su producto estrella, estuviera relacionado de alguna manera con tan agresivas e irreverentes ilustraciones. Así que Coleco emprendió actuaciones legales, demandado a la empresa Topps por infracción de marca registrada. Como no podía ser de otra manera, el pleito se ganó y obligaron a los creativos de la Pandilla Basura a la modificación de sus personajes, para que su aspecto no fuera tan parecido a las Cabbage Patch. Los dibujantes Art Spiegelman y Mark Newgarden, junto al diseñador John Pound , procedieron a modificar sus diseños y sus criaturas cambiaron algunos rasgos físicos, aunque jamás se podría olvidar a que objeto parodiaban de forma tan cáustica.
Aunque la colección de cromos pronto se hizo enormemente popular en muchos países, no cabe duda de que estaba ya herida de muerte. Las críticas fueron múltiples y muchos padres y educadores consideraban, quizás justamente, que semejantes ilustraciones no eran demasiado apropiadas para el público infantil. Hubo incluso algún que otro país que prohibió directamente su importación por considerarlas denigrantes y ridículas. Es evidente que, un producto que se basa en mutilaciones infantiles, escatologías diversas, sangre y vísceras no encaja en lo que debería ser una propuesta a semejante consumidor final. No tengo demasiado claro tampoco si los dibujos serían del gusto de los niños. A mi hija de 9 años, coleccionista compulsiva de los cromos de Pokémon, les parecen sencillamente un horror. A mi me parecen ingeniosas, hilarantes e imaginativas, aunque no me parecen un acierto como producto infantil y dudo que se las ofreciera a niños de corta edad.
En el año 1987 tuvieron la osadía de llevar a la gran pantalla a tan peculiares personajes en un film dirigido por Rodney Amateau con el nombre de "La Pandilla basura", cuyos únicos méritos se resumen en sus tres nominaciones a los Premios Razzie, peor nueva estrella, peor canción original y peores efectos visuales, que por cierto no fue capaz de ganar.

miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS 10 MEJORES PELÍCULAS DE LA HISTORIA


358 cineastas de todo el mundo han realizado, a petición de la revista Sight and Sound, una lista de las 10 películas que ellos consideran las mejores. Entre los perpetradores de esta lista se encuentran nombres como Francis Ford Coppola, Scorsese, Mike Leigh o Michael Mann. Antes de analizar si es acertada o no, pasamos a publicarla.

CUENTOS DE TOKIO de Yasujiro Ozu

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO de Stanley Kubrick

CIUDADANO KANE de Orson Welles
 
OCHO Y MEDIO de  Federico Fellini

TAXI DRIVER de  Martin Scorsese
 

 APOCALYPSE NOW de Francis Ford Coppola

EL PADRINO de  Francis Ford Coppola

VÉRTIGO de  Alfred Hitchcock

EL ESPEJO de  Andréi Tarkovski
 
LADRÓN DE BICICLETAS de Vittorio De Sica


Lo primero que tengo que decir es que siempre me ha parecido que las listas tan cortas tienen un error de fundamento, demasiado limitadas para un arte, como el que nos ocupa, que cuenta en sus filas con títulos memorables. En esta en particular siguen aguantando películas que son ya como de la casa, de la casa de las listas naturalmente, como "Ciudadano Kane", "El Padrino" y otras más. En cambio parece haber caído en desgracia un clásico referente como era "El acorazado Potemkin", quizás ahora no tan valorada y relegada a una estimación académica sobre el inicio del lenguaje cinematográfico. Si tuviera que decir una maldad, diría que esta lista contiene algunos somníferos más potentes que la valeriana. No obstante, posee algunos títulos que serían de mi lista particular, como "Ladrón de bicicletas" o "El padrino". Me resulta molesto, supongo que por gustos personales, que se hayan cargado si más a John Ford y que, con la misma impunidad, incluyan a Tarkovski, que no dudo que sea uno de los grandes cineastas de la historia del cine, pero comparar  "Centauros del desierto" o "El hombre que mató a Liberty Valance" con "El espejo"...
De  Kubrick sigo sin comulgar con "2001", que parece ya como una carta de presentación para las listas más reputadas, teniendo en cuenta que el perfeccionista director ha rodado obras tan magistrales como "Atraco perfecto", "Espartaco" o "Senderos de gloria".  Con el cine japonés tengo un problema personal, tan propio como poco objetivo, no consigo conectar con su ritmo, así que no criticaré que "Cuentos de Tokio" aparezca en primer lugar. Hay gente a la que no le gusta el caviar o la langosta y, sin embargo, disfrutan ante un plato de patatas y huevos fritos. Hay mucha vulgaridad, incluso en la gastronomía y claro en el cine también. "Vértigo" es incuestionable, aunque puestos a elegir prefiero "Con la muerte en los talones", más divertida y menos onírica. ¿Ciudadano Kane? No seré yo el que me exponga al escarnio público o al destierro gafapástico por cuestionarla, pero me atrevería a sustituirla por "Sed de mal" o "El tercer hombre", aunque ésta última ni la dirige el propio Welles, pero tiene algo maravilloso, como un portentoso ritmo narrativo y unos diálogos brillantes. Con "Taxi Driver" tengo otro problema personal, otro más, y es que, una vez vista, padezco el síndrome de no necesitar hacerlo una vez más, un capricho evidentemente molesto que pone en tela de juicio mi conocimiento cinéfilo.
Para seguir provocando, molestando o disimular con bromas y chanzas mi desconocimiento, les presento una lista alternativa, con películas de temática similar pero con más enjundia.

LA CIUDAD NO ES PARA MI de Pedro Lazaga

EL ASTRONAUTA de Javier Aguirre


HUEVOS DE ORO de Bigas Luna

VENTE A LIGAR AL OESTE de  Pedro Lazaga 

EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD de  Michael Winner 

DESPARECIDO EN COMBATE de  Joseph Zito 

 OSCAR de John Landis


MÁXIMA ANSIEDAD de Mel Brooks

CARTA DE AJUSTE de autor desconocido

PERROS CALLEJEROS de  José Antonio de la Loma

No obstante, si lo que queremos es una lista más comercial, recientemente IMDb ha publicado un ranking con sus 250 películas más valoradas, cuyas 10 primeras son:

01-CADENA PERPETUA
02-EL PADRINO
03-EL PADRINO II
04-EL CABALLERO OSCURO
05-PULP FICTION
06-EL BUENO, EL FEO Y EL MALO
07-LA LISTA DE SCHINDLER
08-DOCE HOMBRES SIN PIEDAD
09-EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. EL RETORNO DEL REY
10-EL CLUB DE LA LUCHA

Sin poner en tela de juicio que son todas buenas películas, si que parece una elección con demasiadas concesiones al cine comercial. De lo que carecía la lista de Sight and Sound, le sobra a ésta de la conocida página Web. Teniendo en cuenta que casi todas me entusiasman, menos "El club de la lucha", hay que tener claro algún que otro factor discutible. Algunas de ellas son demasiado recientes, el caso inequívoco de la segunda entrega de Batman de la mano de Christopher Nolan, que me parece sin duda una película extraordinaria, pero su elección en el puesto número 4 es precipitada, teniendo en cuenta otros títulos de más rancio abolengo, a los que el paso del tiempo les ha colocado por méritos propios en mejor posición. Otro aspecto a discutir sería si consideramos lo mismo un film de culto que una obra maestra. Creo que son conceptos distintos, pues no son pocas las películas consideradas de culto que no lo son precisamente por su calidad artística, sino por su conexión emocional con un determinado público. "Pulp Fiction" es un ejemplo ambivalente, porque es una película de indudable calidad y porque también es un film de culto. Ya no estaría tan seguro de "El club de la lucha", que es más esto último que lo primero. Con el Western parece que ambas listas tienen un serio problema. En una no aparece, demasiados exquisitos como para incluirla en tan exclusivo club de las diez mejores de la historia, y en la otra nos colocan una de Sergio Leone, que puede ser un acierto, pero ignorar una vez más a Ford o a Hawks se me antoja una falta considerable de respeto.


Mirando una y otra vez ambas listas, me pregunto que ha pasado con mis películas predilectas, tan subjetivas como indispensables para un aficionado como yo, dónde están "El buscavidas", "Los sobornados", "La jungla de asfalto", "Al rojo vivo", "Perdición", "Casablanca", "El verdugo", "Matar a un ruiseñor", "Testigo de cargo", "Raíces profundas", "De aquí a la eternidad", "Cautivos del mal", "Cantando bajo la lluvia", "La reina de África", "El crepúsculo de los dioses", "El tesoro de Sierra Madre"...



miércoles, 20 de mayo de 2015

CUENTO DE PRIMAVERA

Fagocito había sido siempre un niño muy especial, tenía una sensibilidad que traspasaba su pequeño mundo. Cuando tuvo consciencia de quien era en realidad, comenzó a sentirse orgulloso de su herencia, de sus ancestros. Sus antepasados habían sido grandes luchadores que habían cicatrizado sus almas en mil batallas y refriegas, eran héroes de tiempos difíciles en los que la vida y la muerte luchaban encarnizadamente por salirse con la suya. Toda su familia había trabajado siempre en lo mismo y habían sido eficientes en su trabajo con un esmero impecable, aunque Fagocito eludía contar algunas historias en las que habían fracasado, en las que la adversidad impuso su ley. Como él mismo pensaba eran pequeñas manchas de un expediente impoluto.
Al igual que su abuelo y su padre tenía una gran responsabilidad, era el encargado del sistema inmunológico de aquel cuerpo que había nacido con él. Tenía largas reuniones con leucocitos, linfocitos y mastocitos en los que debatían estrategias y nuevas formas de trabajo. Las más duras negociaciones se tenían siempre con las células asesinas, dispuestas a disparar a todo lo que se movía, unas matonas de mucho cuidado con las que había que andar con pies de plomo. 
Un día la alarma sonó imperiosamente en todo el sistema. Todos los equipos de contención y ataque se movilizaron para detener una infección que amenazaba con poner todo patas arriba. Cuando Fagocito salió de su despacho se encontró delante de él a un sujeto perfectamente trajeado que portaba un maletín. Le  habló con cierta autoridad que le pareció algo molesta.
-Permítame presentarme, soy Don Amoxicilino Semisintético, pertenezco a la Compañía Penicilinas Reunidas S.A., a partir de este momento nosotros nos hacemos cargo de la situación, ustedes pasaran a la reserva y sólo intervendrán  cuando se les requiera.
-¡Un momento, un momento, ese es mi trabajo y el de mis compañeros, cómo se atreve! - espetó Fagocito de forma furiosa.
-Órdenes de arriba, sentenció el sujeto de traje y corbata.
Él sabía que cuando una orden venía de arriba poco se podía hacer. En las alturas estaban los grandes jefes, los que tomaban determinaciones supremas y no se podía hacer nada. Era inútil.
Pasaron los años y, al principio, Fagocito y sus compañeros de trabajo parecían disfrutar de sus largas vacaciones. No tenían nada que hacer, siempre que habían una alarma aparecía Don Amoxicilino con su cara larga y su apestosa competencia. Pero con el tiempo sintieron un mortal abatimiento en forma de aburrida y deprimente existencia. Las horas pasaban, los días, las estaciones y nunca pasaba nada. Hasta que un día cualquiera de primavera, un monocito se presentó en su despacho algo alterado.
-Hemos detectado un elemento extraño. Al identificarle nos ha dicho que es un polen de gramínea que se ha colado sin querer, que es inofensivo. El tipo de la Compañía no se ha presentado, ¿qué hacemos?
-¿Inofensivo? Nadie se cuela en mi sistema sin consecuencias. ¡Moviliza a todos nuestros hombres y activa todo el sistema de armamento, se acabaron las vacaciones!- vociferó Fagocito.
-Pero, si es sólo polen, no parece muy peligroso...
-¡Tonterías, hay que darle un escarmiento, sube la fiebre, congestiona la nariz, los pulmones que provoque tos convulsiva y los ojos ya pueden lagrimear, es la guerra!
A partir de aquel momento, Fagocito fue feliz, porque sabía que cada primavera terminaba con su letal aburrimiento, era como liberar adrenalina en un parque de atracciones brutal. 


miércoles, 13 de mayo de 2015

DISTORSIONANDO A DISNEY



Aunque aquí ya hablamos en su día sobre el más que evidente lado oscuro de Disney, es evidente que sus personajes han sido tradicionalmente el símbolo inequívoco de la exacta diferencia entre el bien y el mal, en el que los buenos eran arquetipos hermosos y sin fisuras y los malos eran todo lo que podían uno esperar de ellos. Son muchos los que han acuñado, a modo de frase peyorativa, aquello que representa vivir en un mundo ideal, cursi e inocente, queriendo decir en resumidas cuentas que se tiene un desconocimiento absoluto de la realidad. El concepto de vida que representa entrar en el mundo del creador del ratón Mickey se identifica con la ingenuidad y con la división perfecta, acomodaticia si se prefiere, que representa estar a un lado u otro de cierta moral establecida. Quizás sea por eso que muchos les ha resultado provocador distorsionar esa identificación y han elegido sus iconos más sagrados para reinterpretarlos o para usarlos con alguna finalidad, sin duda, muy distinta de su original propuesta. 

Los hay que persiguen de forma descarada la provocación, tal y como se puede observar en la imagen en la que la Sirenita y la Bella durmiente se besan apasionadamente, o quizás sea una reivindicación de las lesbianas que probablemente no hubiera hecho demasiado feliz al viejo Walt. En realidad pienso que ninguna de estas nuevas versiones le hubiera complacido en absoluto.  Dar un baño de realidad a los personajes que terminaban en los cuentos felices y comiendo perdices, parece otro objetivo de los que quieren cambiar el material original. Así podemos ver a una Sirenita bañada en petroleo, chapapote para nosotros, a una Cenicienta, ilustrada por Saint Hoax, víctima de los malos tratos o a una obesa Blancanieves.

Si nos queremos imaginar como sería en la vida real algunos de los pobladores de los dibujos animados de Disney, nos parecería sumamente interesante el retrato que figura a la izquierda del personaje femenino de la película de Disney "Hércules", la atractiva Meg, que lejos de ser una mala reinterpretación, parece más bien un fiel retrato de su personalidad. Sin embargo, la versión corista del ilustrador y diseñador Madhanz,  de una Cenicienta salida directamente del Moulin Rouge no parece ya tan próxima al cuento original. Tampoco parece que guarde demasiada cercanía otra vuelta de tuerca a la chica de la calabaza, con una terrorífica interpretación algo grotesca y macabra, se diría que más propia de una película tan peculiar como "Los mundos de Coraline". Puede suceder que se invierta el sexo del protagonista principal, así podemos verlo en esta versión masculina de "La Sirenita", un tanto amanerada ciertamente, con un pez, Flounder, al hombro con una expresión de felicidad muy femenina. 

Si de lo que se trata es de mostrarnos el futuro de los personajes, encontraremos toda una suerte de ilustraciones que nos anticipan su peculiar destino, en unos casos patético y en otros menos malo, como el caso de Meg y Hércules acompañados de su retoño y con apariencia de cierta felicidad. Podemos alterar la apariencia de todo bicho viviente del universo Disney, como se puede contemplar en esta versión sexy, con un inconfundible estilo manga, de Úrsula, la mala malísima que le arrebató la voz a la pobre e ingenua Ariel, que tenía en el film original la espléndida imagen de una veterana cabaretera pasada de vueltas.  El tono hilarante no es ajeno a estas nuevas lecturas y lo podemos encontrar, con intenciones simplemente divertidas, en ese Hulk encarnado por el viejecito explorador de la entrañable "Up" o en la versión más simpática que puede tener un personaje como Venom, el enemigo mortal de Spiderman, en forma del hiperactivo Stitch.
A veces es tentador colocar en una escena de un clásico de Disney a un personaje que, aunque parezca ajeno al mundo de las princesas y los finales felices, si que tiene algo en común, como el caso de ese Freddy Krueger que acecha de forma un tanto lógica a una dormida Aurora, para quizás robarle un beso de pesadilla. Es una versión del artista mexicano Rodolfo Loaiza al igual que esa curiosa imagen de Blancanieves, Bella, la Cenicienta y Frida Kahlo ahogando sus penas en alcohol, una forma depresiva de afrontar el desamor, representado en el cuadro colgado de la pared. El diseñador  Jirka Väätäinen nos presenta a una Bella cercana a la realidad con una expresión que cualquiera diría que tiene a la Bestia delante de sus narices. A la sombra del éxito de "Juego de Tronos", no son pocos los dibujantes que se han animado a ofrecer su versión, como esa Aurora interpretando a la malvada e interesante Cersei Lannister.
Y para termina este pequeño repaso, un divertimento ciertamente ingenioso, cómo sería las películas de la factoría Disney si las hubiera dirigido Woody Allen.